La Primera Epístola de San Pablo a los CORINTIOS | Biblia de Estudio
INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE 1 CORINTIOS
AUTOR
El autor de 1 Corintios es Pablo. Algunos han sugerido que, más que una epístola, esta obra puede ser la compilación de fragmentos de varias epístolas que Pablo envió a Corinto, pero no existen evidencias contundentes para apoyar estas afirmaciones.
AUDIENCIA
Esta carta está dirigida a cristianos que vivían en la ciudad de Corinto. La antigua Corinto fue destruida por los romanos en el 146 a. C., pero en el 46 a. C. Julio César estableció una colonia militar romana allí. Esta Corinto romana, reedificada, es la Corinto del Nuevo Testamento.
Como colonia romana, la ciudad había sido construida como una Roma en miniatura y poblada por parte de los veteranos de las guerras de Julio César, por libertos y por gente del común del pueblo romano. Corinto era también la sede del gobierno de la provincia de Acaya (16:15; Hch 18:12), que constaba del Peloponeso y la Grecia balcánica. Estaba ubicada en el istmo que conecta el Peloponeso al continente y tenía dos puertos, el Lequeo sobre el mar Jónico, y el de Céncreas (Hch 18:18; Ro 16:1) sobre el mar Egeo. Se transportaban naves y mercancías por tierra de un puerto al otro por medio de una ruta especial, lo que ahorraba a los navegantes un viaje escabroso alrededor del Peloponeso y daba muchas oportunidades económicas atractivas a los corintios. A pesar de ello, muchos corintios eran solo trabajadores de paso que vivían en extrema pobreza. La mayor parte de los cristianos provenían de este grupo (1 Co 1:26,27). En esta ciudad portuaria pletórica de tránsito humano y tráfico comercial también proliferaba el vicio y la inmoralidad.
LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA
Pablo escribió 1 Corintios desde Éfeso en primavera (marzo-mayo, 16:8), alrededor del 55 d. C. De acuerdo a Hch 18:12, Pablo fue sometido a juicio ante Galión en Corinto, dato que sirve como punto de referencia cronológica para fechar la Carta. Galión actuó como procónsul de Acaya c. 51-52 d. C. Esto significa que el ministerio de Pablo en Éfeso, que comenzó poco después del de Corinto (Hch 19:1), tuvo que empezar sin duda en el 52 d. C. La Primera Epístola a los Corintios fue escrita hacia el fin de la estadía de tres años del apóstol en Éfeso (16:8; Hch 20:31).
MENSAJE DE LA EPÍSTOLA
Pablo escribió 1 Corintios para responder consultas que le fueron presentadas por mensajeros de la iglesia (1:11; 16:17). Estas se referían a cismas en la iglesia (1:10–4:21), incesto (5:1-3), pleitos entre los hermanos (6:1-8), inmoralidad sexual (6:9-20), matrimonio y divorcio (cap. 7), idolatría (caps. 8–10), dones espirituales (caps. 12–14) y la cuestión de si la resurrección de los cristianos ya había tenido lugar (cap. 15). Lo más probable es que el gnosticismo no fuera la causa de estos problemas, puesto que el gnosticismo cristiano no se desarrolló plenamente hasta el siglo II d. C.
El origen de estos problemas en Corinto parece haber sido la enseñanza de Pablo sobre el bautismo y la resurrección. De acuerdo con el apóstol, los creyentes experimentan el poder de la resurrección de Cristo en ocasión de su bautismo (Ro 6:1-11). Parece que en Corinto se desarrollaron distintas interpretaciones sobre cómo vivir en un cuerpo resucitado después del bautismo. Algunos, por ejemplo, permitían la inmoralidad sexual, argumentando que el cuerpo resucitado era inmune al pecado (1 Co 6:18). Pero otros se fueron al extremo opuesto, y prohibieron el matrimonio con el argumento de que era impropio mantener relaciones sexuales de ningún tipo en un cuerpo resucitado (7:36). La Epístola es el esfuerzo monumental de Pablo para corregir estos errores y explicar qué significa vivir y experimentar el poder y la santidad de la resurrección de Cristo en un cuerpo caído, mientras peregrinamos en esta tierra y esperamos su disolución (7:1,31).
Al ocuparse de las necesidades de Corinto, Pablo trata los siguientes temas teológicos:
- El poder de Dios. Este tema predomina en los primeros cuatro capítulos y presenta la fundamentación para el resto de la Carta. El poder de Dios es aquel con el cual crea la vida de la nada. Tanto en Romanos como en Corintios, la revelación fundamental de este poder creador tiene lugar en la cruz y en la resurrección de Jesús, pero ambas Epístolas explican el hecho de Cristo de distintos modos. En Romanos, se explica el poder de Dios en relación al judaísmo y la Ley de Moisés (Ro 1:16,17), en cambio en 1 Corintios Pablo lo presenta en relación a la sabiduría y cultura humanas. En 1 Co 1–2 Pablo afirma enérgicamente que el poder de Dios manifestado en la cruz prueba la incapacidad de la sabiduría del mundo para traer salvación, así como en Romanos rechaza la Ley como medio de salvación (Ro 3:21).
- El Espíritu de Dios. El Espíritu Santo facilita la comprensión correcta de la acción de Dios en el mundo, en la iglesia y en nuestro interior (1 Co 2:11). En consecuencia, es imposible conocer a Dios sin el Espíritu Santo. Él es también el divino agente que desarrolla el drama de la redención que culmina en la cruz. Como resultado, la obra redentora de Dios solo puede parecer necia y ofensiva a aquellos que no tienen el Espíritu (1:23; 2:14). La lógica interna de la obra de Dios es su amor. En realidad, este amor subyace en todos los actos divinos. Por tanto, solo aquellos que tienen el amor de Dios en sus corazones a través del Espíritu (Ro 5:5) pueden reconocer a Dios en sus obras (1 Co 2:9,12).
- Rehuir la inmoralidad sexual. La eliminación de la inmoralidad sexual (gr. porneia) en la comunidad es una prioridad de primer orden para Pablo en 1 Corintios. Pero Pablo no es peculiar en este sentido. Toda la comunidad apostólica (Hch 15:20), así como todo el Antiguo y Nuevo Testamentos, comparten esta preocupación. Lo que es más singular en Pablo es que ofrece argumentos para explicar las prohibiciones respecto de la inmoralidad sexual. Por ejemplo, en 1 Co 5:6 explica que la inmoralidad sexual de una persona tiene un efecto negativo sobre toda la comunidad. Tales argumentos muestran el fuerte compromiso de Pablo con la persuasión (y no con la coerción) como método preferido para inducir cambios fundamentales y duraderos en la gente.
-
Juicio cristiano apropiado. Hay cierta ambigüedad en 1 Corintios en cuanto a
juzgar a los demás. Por un lado, Pablo afirma con claridad que no hay que
pronunciar juicio contra otro creyente, porque Dios es el árbitro final de
todas las cosas (4:3-5). Por otro lado, la Epístola está repleta de llamados
a juzgar (unas treinta veces) e incluso a condenar cuando es necesario
(5:2-5; 6:1-3).
Superficialmente, parece que Pablo se contradice en esto de juzgar. Pero una mirada más atenta muestra que no es el caso. Los cristianos deben juzgar muchas cosas: asuntos espirituales (2:15; 12:29), asuntos que requieren arbitraje (6:5), sus propias acciones individuales y las de otros (11:13), y las profecías (14:29). Pero en todos estos casos se debe juzgar con reserva, sabiendo que Dios es el juez final de todo, incluyendo de los juicios que se emiten.
- Dones espirituales. Muchos de estos dones son conductas humanas habituales, tales como hablar, juzgar, ayudar y curar, que están santificadas por el Espíritu Santo para edificar la comunidad del pueblo de Dios (cap. 12). El Espíritu Santo también concede dones inusitados o sobrenaturales, tales como «hacer milagros» y sanar (12:10,28). Si se usan inapropiadamente, como parece haber sido el caso con el don de lenguas en Corinto (cap. 14), los dones espirituales pueden conducir al desorden y afectar negativamente a la reputación de la fe cristiana. Si se usan como corresponde, son un anticipo de la potencia y el gozo de la vida resucitada, y pueden atraer a otros a la fe de Jesús.
- Resurrección de los muertos. Los cristianos de Corinto creían en el retorno inminente de Cristo. Al corregir varios errores, Pablo alentó esta esperanza. Sus instrucciones sobre temas de importancia siguen siendo vitales para todos los que aguardan la Segunda Venida de Cristo.
BOSQUEJO
- I. Prólogo de la Carta (1:1–9)
- II. La sabiduría del mundo y la comunidad dividida (1:10–4:21)
- A. Llamado a la armonía en la comunidad (1:10-17)
- B. La cruz como fundamento de unidad (1:18-31)
- C. La cruz como sabiduría espiritual (2:1-10)
- D. El Espíritu nos hace espirituales (2:11-16)
- E. La iglesia como campo de labranza de Dios (3:1-9)
- F. La iglesia como templo de Dios (3:10-17)
- G. Vanidad de la sabiduría mundana (3:18-23)
- H. Exhortación a no juzgar (4:1-6)
- I. Qué significa recibir la gracia (4:7-13)
- J. Llamado a adoptar el estilo de vida de Pablo (4:14-21)
- III. La inmoralidad sexual (5:7–7:40)
- A. Tratamiento de un caso de inmoralidad (5:1-6)
- B. Cristo, el Cordero pascual: liberación del pecado (5:7-13)
- C. Sobre los pleitos con hermanos de iglesia (6:1-11)
- D. Sobre los actos de inmoralidad sexual (6:12-20)
- E. Sobre el matrimonio y el divorcio (7:1-16)
- F. Principio general (7:17-24)
- G. Sobre la elección de una vida célibe (7:25-38)
- H. Sobre el nuevo matrimonio de los viudos (7:39,40)
- IV. Comer viandas ofrecidas a los ídolos (8:1–10:33)
- A. Los alimentos ofrecidos a los ídolos (8:1-6)
- B. La conciencia débil y el pecado (8:7-13)
- C. Los derechos apostólicos de Pablo (9:1-11)
- D. El amor que compele a renunciar a los derechos (9:12-18)
- E. La renuncia a los derechos para salvar a otros (9:19-27)
- F. Advertencia contra la inmoralidad de la idolatría (10:1-14)
- G. La Santa Cena y la idolatría pagana (10:15-22)
- H. Consideración hacia los demás y la comida (10:23-33)
- V. Conducta apropiada en el culto público (11:1–14:40)
- A. Cobertura de la cabeza al orar y al profetizar (11:1-16)
- B. Abusos en la Santa Cena (11:17-22)
- C. El verdadero sentido de la Santa Cena (11:23-34)
- D. Tipos de dones espirituales (12:1-11)
- E. Miembros individuales del cuerpo de Cristo (12:12-31)
- F. Dones espirituales sin amor (13:1-3)
- G. Definición del amor (13:4-6)
- H. La eternidad del amor (13:8-13)
- I. Lenguas ininteligibles durante el culto (14:1-11)
- J. El uso del habla para edificar a la comunidad (14:12-25)
- K. Observancia de buen orden durante el culto público (14:26-40)
- VI. La resurrección (15:1-58)
- A. Síntesis del evangelio (15:1-11)
- B. La resurrección de Cristo y la resurrección futura (15:12-20)
- C. Cristo, el segundo Adán (15:21-34)
- D. El segundo Adán y la resurrección (15:35-50)
- E. Descripción de la resurrección (15:51-58)
- VII. Epílogo de la Carta (16:1-24)
- A. La colecta de donativos y los planes de futuros viajes (16:1-12)
- B. Exhortación final y saludos (16:13-24)
Fuente: BEA
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