Lección 1 de Infantes - Año A - Vivos en Jesús
EL COMIENZO DE UN MUNDO NUEVO
«En el principio, Dios creó los cielos y la tierra» (Génesis 1:1).
«Crear» - Crear es hacer algo nuevo de la nada.
La lección de esta semana se basa en Génesis 1 y en Patriarcas y profetas, cap. 2.
Que haya luz
¿Te gusta hacer cosas nuevas? Quizá te guste pintar dibujos bonitos o construir máquinas divertidas con cajas o bloques. ¿Sabías que a Dios también le gusta crear cosas? La Biblia dice que «en el principio, Dios creó los cielos y la tierra» (Génesis 1:1).
Todo comenzó cuando Dios contempló un espacio profundo y oscuro cubierto de agua.
El Espíritu de Dios también estaba allí, moviéndose sobre las aguas. Dios llevaba tiempo planificando crear algo muy especial allí. Ya sabía qué era lo primero que quería crear. ¿Quieres descubrir qué era? Lean Génesis 1:3.
Dios pronunció esas palabras en voz alta y... ¡Zas! ¡Flash! ¡Apareció la luz! ¡Así, de la nada!
«Dios vio que la luz era buena» (Génesis 1:4) y se puso muy contento, aunque aún no había terminado. La Biblia dice: «Luego separó la luz de la oscuridad. Dios llamó a la luz “día” y a la oscuridad “noche”» (Génesis 1:4, 5). Hubo una tarde y una mañana, y ¡ese fue el primer día en el nuevo mundo de Dios! ¡Qué asombroso que Dios pudiera crear la luz con solo decir las palabras!
Más creación
El primer día de la Creación, Dios dijo: «Que haya luz» (Génesis 1:3), y así fue.
Al día siguiente, una hermosa luz brillaba con intensidad sobre las aguas, haciéndolas relucir con un brillo deslumbrante. Dios sabía exactamente qué hacía falta ahora, y volvió a hablar con potente voz. ¿Qué dijo? Lean Génesis 1:6 para descubrirlo.
Dios creó una franja ancha en el firmamento a la que la Biblia llama «cielo» (Génesis 1:8). El cielo dividió el agua en dos partes. Ahora, muchas gotitas flotaban altas en el cielo, mientras que el resto del agua salpicaba y formaba olas en el mar, abajo. Ahora el aire fresco llenaba el cielo.
Dios creó la amplia franja de cielo el segundo día porque sabía que las plantas, los animales y las personas que pronto crearía necesitarían aire para vivir. ¡Qué creativo y amoroso es nuestro Dios!
Un mundo bañado de colores
En dos días, la poderosa voz de Dios había creado la luz, había separado el agua en dos y había creado el aire puro.
Dios tenía más cosas asombrosas que crear con sus palabras el tercer día. «Que las aguas debajo del cielo se junten en un solo lugar, para que aparezca la tierra seca», ordenó la voz de Dios (Génesis 1:9). ¡Y así fue! Dios llamó «tierra» a lo seco; y a las aguas las llamó «mares».
Pero Dios aún no había terminado. Tenía algo más que crear. ¿Qué fue lo siguiente que creó? Lean Génesis 1:11 para descubrirlo.
Cuando Dios pronunció esas palabras, el pasto verde cubrió la tierra de repente, extendiéndose como una alfombra exuberante. Las hermosas flores, de todos los colores y formas, se abrían y se mecían suavemente con la brisa. Los árboles, altos y majestuosos, se alzaban sobre los pequeños arbustos que decoraban el paisaje.
De los árboles colgaban duraznos, manzanas, mangos, albaricoques y muchas otras frutas listas para comer. Los brócolis, las arvejas y las zanahorias crujientes crecían juntos, mientras el aire se llenaba del fresco aroma de la menta verde y la albahaca.
La Biblia dice que «Dios vio que esto era bueno» (Génesis 1:12). Sin duda, Dios amaba lo que había creado: era hermoso, estaba lleno de color, y todo armonizaba a la perfección. Lentamente, la luz se desvaneció y volvió la oscuridad. Así terminó el tercer día.
Luces para que brillen todo el tiempo
El agua formaba remolinos, los narcisos se inclinaban, las ramas de los árboles se mecían y el alto pasto se movía con la brisa. ¡Cuántas cosas habían cambiado en solo tres días! ¿Qué crearía Dios ahora en su mundo especial?
La Biblia nos dice que el cuarto día, Dios volvió a hablar: «"Que aparezcan luces en el cielo para separar el día de la noche. [...] Que esas luces en el cielo brillen sobre la tierra"; y eso fue lo que sucedió» (Génesis 1:14, 15). ¿Qué creó Dios en ese momento? Lean Génesis 1:16 para descubrirlo.
Dios colocó el sol, grande y luminoso, en el lugar perfecto para que la tierra recibiera el calor necesario durante el día. Dios sabía que el sol no podía estar demasiado cerca de la tierra, porque haría demasiado calor. Tampoco podía estar demasiado lejos, ya que todo se congelaría. Además, la luz del sol llenaría las plantas de vida y color, y ayudaría a la gente a mantenerse sana.
Dios también creó la luna, con su brillo suave, y más estrellas de las que podemos contar. Todas brillaban y titilaban en el oscuro cielo nocturno. Las luces de la noche que Dios creó nos recuerdan que él siempre nos amará. La Biblia dice que Dios creó «la luna y las estrellas para que gobiernen de noche. Su fiel amor perdura para siempre» (Salmo 136:9).
Dato curioso: Cuando la luz del sol llega a nuestra piel, ayuda al cuerpo a producir vitamina D, conocida como la «vitamina del sol». Esta vitamina es importante para que los huesos y los dientes sean fuertes y estén sanos.
¡Vida nueva! Sonidos ¡nuevos!
Los sonidos del nuevo mundo eran apacibles. La suave brisa susurraba entre las hojas de los árboles; las olas del mar se arqueaban y rompían suavemente en las playas de arena... Eran sonidos tranquilos.
¡Pero Dios aún no había terminado! Lo mejor estaba por llegar. El quinto día, Dios habló con su potente voz. ¿Qué dijo? Lean Génesis 1:20, 21 para descubrirlo.
En cuanto Dios habló, ¡el mar se llenó de peces y de criaturas de todo tipo! Los peces payaso se deslizaban veloces entre los corales; los pulpos gigantes flotaban con elegancia, moviendo sus pegajosos tentáculos; los delfines, con su hermoso color gris, saltaban alegres sobre las olas; y los cangrejos corrían de un lado a otro por el fondo del mar. Todos convivían felices.
¡Pero eso no era todo! ¡Dios siguió hablando! «Que los cielos se llenen de aves de toda clase», dijo (Génesis 1:20). De repente, el cielo se llenó de miles de aves de todos los colores, formas y tamaños. Los pequeños gorriones revoloteaban de aquí para allá; los flamencos rosados posaban con elegancia en aguas poco profundas; los loros de colores vivos y los tucanes con su gran pico se posaban en lo alto de los árboles.
Se oían graznidos, gorjeos, silbidos y el ululato de los búhos en la tierra. Se escuchaban chapoteos, zambullidas y gorgoteos en el mar. La tierra había cobrado vida con incontables vistas y sonidos diferentes, mientras las asombrosas criaturas nadaban en las profundidades del agua y volaban alto en el cielo.
Dios miró su creación y vio que era buena. Estaba muy satisfecho. El sol se ocultó tras los árboles y suavemente tiñó el cielo de naranja, luego de rosa y, después, de púrpura, cuando el quinto día llegaba a su fin.
Cinco días muy felices
Nuestro amoroso Dios lo había creado todo perfecto: cada lugar, cada sonido, cada bello ser vivo. ¿Cuándo ocurrió esto? Lean Génesis 1:1 (el versículo para memorizar).
Dios creó todas las cosas del universo y de nuestro mundo. ¿Puedes inventar una mímica para cada una, a medida que las mencionamos?
- Dios nos dio la luz para que podamos ver su creación.
- Dios nos dio el aire para que podamos respirar.
- Dios nos dio la tierra, donde podemos vivir y jugar, y las plantas para comer.
- Dios nos dio el sol para calentarnos y mantenernos sanos, y la luna y las estrellas para que alumbren en el cielo nocturno.
- Dios nos dio peces en el mar y aves en el cielo, ¡solo para que los disfrutemos!
La Biblia dice que «todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos» (Santiago 1:17). Todo lo que Dios creó en esos cinco días fue un regalo perfecto para nosotros, porque la obra creadora de Dios aún no había terminado. Él ya te tenía a TI en mente. Se acercaba el sexto día, y todo estaba preparado.
Búsqueda de tesoros naturales
Organicen una aventura sabática de búsqueda al aire libre con sus hijos.
- ¿Pueden encontrar cosas que les recuerden a Dios?
- Algo impresionante...
- Algo grande...
- Algo poderoso...
- Algo demasiado grande para tenerlo en la mano...
- Algo suave y tierno...
- Algo para «amar»...
- Algo hermoso...
- Algo que haya venido de «arriba»...
¿Pueden encontrar cosas que Dios creó?
- Algo brillante...
- Algo azul...
- Algo pequeño...
- Algo nuevo...
- Algo con diseño...
- Algo para ver bien de cerca...
- Algo sabroso...
- Algo que flota...
- Algo vivo...
- Algo raro...
- Algo que parece ser una cosa, pero es otra...
- Algo «especial» para compartir...
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Dios les bendiga!!!













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