Lección 1 de Principiantes - Año A Trimestre 4
ANA ORA POR UN BEBÉ
Dios responde nuestras oraciones.
«No se olviden de hacer el bien ni de compartir»(Hebreos 13:16).
Esta lección se basa en 1 Samuel 1; 2:1-11; y Patriarcas y profetas, cap. 55.
Ana se arrodilló a la entrada de la casa de Dios con un gran suspiro (suspirar). Una lagrimita corrió por su rostro; luego otra, y otra más. La pobre Ana estaba triste (cara triste). Estaba triste en su casa silenciosa. Se sentía triste afuera, en la calle bulliciosa. Se sentía triste incluso en la casa de Dios, el tabernáculo. Ana no tenía hijos. Ella quería un niño para abrazarlo (abraza al niño), hacerle cosquillas (hazle cosquillas) y reírse juntos (ríanse).
Ana era amiga de Dios y sabía que Dios la amaba. Sabía que él la escuchaba cuando oraba (manos en oración), así que le pidió que le enviara un niño. Le prometió a Dios que, si tenía un varón, lo llevaría a la casa de Dios para que pudiera ser el ayudante especial de Dios.
El sacerdote Elí era el ayudante especial de Dios (señala a Elí). Él vivía y trabajaba en la casa de Dios y vio a Ana llorando. Elí no podía escuchar la oración de Ana, ¡pero Dios sí! Dios siempre escucha.
Ana le contó todo sobre su oración al sacerdote Elí: ¡cuánto deseaba tener un hijo para abrazarlo, para hacerle cosquillas y reírse juntos! Elí sonrió. Sabía que Dios escucha y responde las oraciones. «¡Ve en paz!», le dijo amablemente a Ana. «Que [...] Dios [...] te conceda lo que le has pedido» (1 Samuel 1:17).
Y así fue. No pasó mucho tiempo hasta que Dios respondió su oración. ¡Ana tuvo un bebé! Estaba muy feliz (aplaudan). «¡Gracias, Dios!». Le puso el nombre de Samuel, que significa «Dios ha oído». Ana abrazaba al bebé Samuel con fuerza (abraza al niño), le hacía cosquillas en los deditos de los pies (hazle cosquillas) y, cuando él se reía, ella también reía (ríanse).
¡Ana amaba tanto a su bebé! Ella observaba cómo Samuel aprendía a gatear, a caminar y a correr. Cuando Samuel tuvo edad suficiente, lo llevó a la casa de Dios, tal como había prometido. Dios se lo había dado, y ahora ella se lo entregaba a Dios para que fuera su ayudante especial. A medida que crecía, Samuel servía a Dios junto al sacerdote Elí.
¡Dios también escucha tus oraciones! En cualquier momento del día, puedes detenerte para orar a Dios. A él le encanta oír tu voz.
(Digan juntos:) ¡Gracias, Dios, por escuchar nuestras oraciones!
| 📖 | S1 | S2 | S3 | S4 | S5 | S6 |
| S7 | S8 | S9 | S10 | S11 | S12 | S13 |
📣 COMPARTE ESTE RECURSO
¿Te fue útil este material? Compártelo con tu grupos de WhatsApp de la Iglesia, JA, Escuela Sabática, padres u otros.
WhatsApp | Facebook | Telegram
✨ APOYA ESTE BLOG
Si este recurso ha sido de bendición para ti, considera apoyarnos:
- 💝 Donaciones por PayPal
- 🙏 Oremos juntos para seguir compartiendo Recursos de Esperanza.
Dios los bendiga!!!



Post A Comment:
0 comments:
Escribe tu comentario.