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Lección 03: Simeón bendice a Jesús | La Vida de Jesús en 20 Lecciones

Lección 03: Simeón bendice a Jesús | La Vida de Jesús en 20 Lecciones

Lección 03: Simeón bendice a Jesús

Unidad I. El nacimiento de Jesús

Lectura bíblica: Lucas 2:21-38

Texto para memorizar: El padre y la madre del niño se quedaron maravillados por lo que se decía de él. Lucas 2:33 nvi

Objetivo: Que los niños comprendan que Dios siempre cumple sus promesas, y que esperen el cumplimiento la gran promesa de la venida de Jesús.



Dios fue el primero en dar un regalo de Navidad. Él mismo fue el regalo; así, Dios el Salvador, vino a vivir con José y María. Seguramente ellos se sintieron muy felices con el nacimiento del niño prometido.

¿Recuerdan cómo debían llamar al niño? Sí, el ángel les dijo que debían llamarlo JESÚS, que significa Salvador.

Sin duda pasaron días alegres viéndolo sonreír y llorar, comer y dormir... porque Jesús era como todos los bebés.


José y María llevan a Jesús al templo

¿Dónde nació Jesús? Sí, en la aldea de Belén. La ciudad de Jerusalén, donde estaba el templo de Dios, quedaba como a nueve kilómetros de distancia (compare esto con un lugar cerca de donde ustedes viven). José y María llevaron a Jesús al templo en Jerusalén para dedicarlo a Dios y recibir la bendición.

Dios había ordenado que sacrificaran un cordero, y si no tenían un cordero podía ser dos tórtolas o dos palominos. Eso es lo que los padres de Jesús llevaron para consagrar a Jesús, como estaba escrito en la Ley. Era importante que ellos cumplieran todo lo que Dios había ordenado en su Palabra.

En Jerusalén vivía un buen hombre, llamado Simeón. Él había recibido una gran promesa de Dios:
«No morirás hasta que veas al Salvador.»

¡Cómo anhelaba Simeón que se cumpliera la promesa!

Así como Jorge esperaba ansioso la pelota que le había prometido su abuela... (muestre la pelota y dé un par de rebotes).

Cierta mañana, el Espíritu de Dios dijo a Simeón que debía ir al templo. No se lo dijo en una voz que él podía oír, pero en la Biblia leemos que Simeón fue «movido por el Espíritu» para que vaya al templo.


Simeón bendice a Jesús

Ese fue el día en que José y María llevaron a Jesús al templo. Tan pronto como Simeón los vio, tomó a Jesús en sus brazos. Bendijo a Dios, y dijo: «Ahora puedo morir tranquilo, porque Dios ha cumplido lo que me prometió. ¡He visto con mis propios ojos al Salvador!»

José y María quedaron maravillados. Nuestro texto para memorizar nos recordará eso. Repitámoslo ahora (háganlo varias veces): «El padre y la madre del niño se quedaron maravillados por lo que se decía de él.»

En el templo vivía una ancianita llamada Ana. Tenía más de cien años de edad. Ella había sido viuda 84 años. ¿Qué hacía Ana? La Biblia dice que día y noche servía a Dios con ayunos y oraciones.
Cuando Ana vio a Simeón con el niño en los brazos, comenzó a alabar a Dios. ¡Qué felicidad fue para ella ver al Salvador!

¿Recuerdan lo que hicieron los pastores cuando recibieron la noticia del nacimiento del Salvador? Ellos contaron a todos que habían visto a Jesús (Lucas 2:17,18,20). ¿Qué más hicieron? Glorificaron y alabaron a Dios.

¿Qué hizo Ana? Ella dio gracias a Dios y habló del niño a todos los que esperaban al Salvador que Dios había prometido.

Ana y los pastores de Belén fueron los primeros en dar la buena noticia del nacimiento de Jesús. Simeón no dudó de la promesa que Dios le había dado, la promesa de que no moriría antes de ver a Jesús el Salvador.

Dios siempre cumple sus promesas. Hay una gran promesa en la Biblia, de que los que amamos al Señor un día lo veremos en el cielo. ¡Jesús mismo va a venir para llevarnos allá!

Como Simeón esperó la promesa y se cumplió, esperemos la promesa de que Jesús vendrá otra vez, y que por siempre esteremos con Él en el cielo. (Pida al Espíritu Santo que le dé inspiración para hablar de esta gloriosa promesa.)


Aplicación

María y José presentaron a Jesús en el templo. Nosotros también acostumbramos presentar a los niños para que reciban la bendición de Dios. (Explique el acto según la costumbre de su iglesia local.)

Es hermoso para los padres presentar a sus hijos en la iglesia y recibir así la bendición de Dios. Para María y José fue un recuerdo muy especial. Ellos estaban maravillados porque todos hablaban bien de Jesús.

Conforme ustedes crezcan y aprendan más de la Biblia, más se maravillarán de nuestro Salvador. (Diga lo que el Señor significa para usted.) Hagamos como Ana y los pastores, demos la buena noticia de Jesucristo. ¡Un día estaremos con Él en el cielo!



Materiales:


Fuente: HermanaMargarita.com


LA VIDA DE JESÚS EN 20 LECCIONES
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Dios les bendiga!!!

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