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Primarios | Lección 13: Rut y Booz | 2do Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús

Lección 13 de Primarios - Año A - 2º Trimestre - Vivos en Jesús

RUT Y BOOZ

DIOS SE DA CUENTA DE MIS NECESIDADES.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
«Tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas» (Mateo 6:8).
PALABRA DE LA SEMANA:
DARSE CUENTA: Ver, prestar atención, tomar nota. Ejemplo: «Me di cuenta de que invitaste a Sam a jugar contigo».
REFERENCIA:
La lección de esta semana se basa en el libro de Rut; y el Comentario bíblico adventista, t. 2, pp. 442-444. Lectura adicional: Las bellas historias de la Biblia, t. 3, pp. 140-142.


Domingo

ALIMENTO DEL CAMPO

Rut se sentó a pensar. ¿Qué podía hacer para conseguir alimento para ella y su suegra? Se había comprometido a formar un hogar y una vida en Belén, con Noemí, y a adoptar al Dios de Noemí y a su pueblo como propios. Estaba decidida a hacer todo lo posible para cumplir su compromiso, pero antes que nada, ¿cómo podía ayudar a satisfacer su necesidad más básica: la comida? 

La respuesta le llegó mientras observaba los campos de Booz, «un hombre rico y muy influyente [...] pariente de Elimelec» (Rut 2:1). Rut y Noemí habían regresado al comienzo de la cosecha de la cebada, y los agudos ojos de Rut se fijaron en toda la actividad que se desarrollaba en los hermosos campos de cebada y trigo maduros, cereales que utilizaban para hacer pan. Los hombres estaban cosechando; cortaban los tallos altos y los ataban en manojos. Rut también vio a las mujeres espigando: Seguían a los segadores para buscar las gavillas que quedaban. 

Con una brillante idea en mente, Rut corrió hacia Noemí para decirle: «Déjame ir a los campos de cosecha a ver si alguien en su bondad me permite recoger las espigas de grano dejadas atrás» (Rut 2:2). ¿Cuál fue la respuesta de Noemí? LEE RUT 2:2. 

Noemí sabía que esa era la forma en que Dios les proveería, porque él había dado una ley al pueblo de Israel mucho tiempo antes para que siempre cuidaran de las necesidades de los pobres. La ley decía: «No siegues el grano en las orillas de tus campos ni levantes lo que caiga de los segadores» (Levítico 19:9). 

Nuestro Dios bondadoso ve las necesidades de las personas y les provee de diferentes maneras. A veces impulsa a amigos bondadosos o a extraños a darse cuenta y ayudar, y otras veces nos muestra maneras en que podemos ayudarnos a nosotros mismos.


Lunes

BONDAD EN LOS CAMPOS DE ESPIGAS

A la luz de la mañana, Rut encontró un campo y comenzó a espigar detrás de los segadores. Se inclinó, buscando y recogiendo. Durante la mañana, Booz, el dueño del campo, llegó y saludó a los trabajadores: «¡El Señor sea con ustedes!» (Rut 2:4). Al mirar las gavillas de cebada, vio a Rut y preguntó quién era la nueva espigadora. 

Booz se acercó y le habló amablemente a Rut. ¿Qué le dijo? LEE RUT 2:8, 9. 

Rut se inclinó y le preguntó con humildad: «¿Qué he hecho para merecer tanta bondad? [...] No soy más que una extranjera?» (Rut 2:10). 

Booz había oído cómo Rut había cuidado de Noemí. Se dio cuenta cuánto amaba y confiaba en Dios, aun siendo extranjera. Con voz amable, le dijo que Dios la recompensaría: «Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas viniste a refugiarte, te recompense» (Rut 2:12).
Él estaba diciendo que Rut era como un pollito que había corrido bajo las alas de la gallina para protegerse del peligro. Nosotros podemos hacer lo mismo y decirle a Dios: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío» (Salmo 91:2). 

Booz también actuó como protector y refugio para Rut. Le dijo que solo espigara en sus campos para que estuviera segura. Le dio de comer y beber. Les dijo a los obreros que dejaran grano a propósito para ella y que se aseguraran de que estuviera a salvo. Él fue un proveedor y un protector, como Dios. 

Nuestro Dios bondadoso quiere que acudamos a él y confiemos en que él proveerá para nuestras necesidades, igual que un pollito que confía en su madre. Dios también se alegra cuando nos damos cuenta de las necesidades de los demás y hacemos lo que podemos para satisfacerlas.


Martes

UN GRAN CESTO DE GRANO

¡Crac! ¡Crac! ¡Crac! Ruth utilizó un palo grande para golpear las semillas de los tallos de cebada que había recogido durante todo el día. Luego puso el grano en una cesta y lo pesó. ¡Casi 14 kilos! (30 libras). Era mucho para un solo día. Levantó la pesada cesta hasta sus hombros y se apresuró a volver a casa. 

Noemí se quedó boquiabierta al ver la cesta llena de granos. Supo al instante que una cesta tan grande era el resultado de la bondad de alguien. Así que le preguntó: «¿Dónde recogiste todo este grano hoy? [...] ¿Dónde trabajaste? ¡Qué el Señor bendiga al que te ayudó!» (Rut 2:19). 

El nombre de Booz se pronunció rápidamente de la boca de Rut. ¿Cómo respondió Noemí y qué reveló sobre Booz? LEE RUT 2:20. 

Rut le contó con alegría a su suegra todo lo que Booz había hecho por ella y cómo le había dicho que espigara solo en sus campos durante el resto de la temporada de cosecha. 

Esa noche, Noemí y Rut alabaron a Dios de nuevo, mientras disfrutaban de un festín de granos recién tostados y planeaban molerlos para hacer pan. Dios las había bendecido a través de la bondad de Booz. Dios había cumplido con amor la promesa de cuidar de ellas. La Biblia dice: «Los pobres comerán y quedarán satisfechos; todos los que buscan al Señor lo alabarán» (Salmo 22:26). 

A Dios le agrada que lo alabemos por satisfacer nuestras necesidades de maneras asombrosas. Dios puede usarnos para satisfacer las necesidades de otros, tal como usó a Booz. Entonces, aquellos a quienes hemos ayudado también lo alabarán.


Miércoles

UNA COSTUMBRE SORPRENDENTE

Mientras Rut espigaba en los campos bajo el sol ardiente, los pensamientos de Noemí a menudo divagaban. Deseaba que Rut pudiera tener un esposo. Era una mujer sumamente buena, amable y cariñosa. 

Entonces Noemí recordó una ley de Israel. Esta decía que, si el esposo de una mujer moría antes de tener un hijo, ella podía pedirle al pariente más cercano de su esposo que comprara la tierra que había pertenecido a su esposo. Las mujeres no podían ser dueñas de tierras. Si el pariente decidía comprar la tierra, también se casaría con ella. De esta manera, la tierra pasaría a su hijo primogénito cuando creciera y permanecería en la familia. 

Los ojos de Noemí se iluminaron, ¡porque Booz era el pariente más cercano de Elimelec! Y estaba claro que Rut ocupaba un lugar especial en su corazón. Así que Noemí le contó a Rut sobre esta ley y sobre la costumbre inusual que tendría que seguir para ver si Booz estaba interesado en ser su esposo. ¿Qué le dijo Noemí a Rut que hiciera? LEE RUT 3:3, 4. 

Rut confió en su suegra y respondió: «Haré todo lo que me dices» (Rut 3:5). Y así lo hizo. Esa noche se acercó tímidamente al lugar donde Booz dormía sobre un lecho de paja y se acostó a sus pies. Mientras Booz dormía, Rut esperaba y se preguntaba: «¿Qué pasará? ¿Me aceptará Booz?». Sin duda, eso era lo que ella esperaba. 

Dios se dio cuenta de que Rut necesitaba amor y protección. Por lo tanto, ayudó a Noemí a recordar la ley y la costumbre que le permitirían casarse con Booz. Nuestro Dios amoroso también se da cuenta de lo que tú necesitas, incluso cuando tú no lo sabes. Él sabe lo que necesitas ahora y en el futuro.


Jueves

LA CELEBRACIÓN DE LA BODA

Cuando Booz se dio vuelta en su lecho de paja, de repente tocó algo con el pie. Sobresaltado, se incorporó de un salto y entrevió en la oscuridad la silueta de una mujer acostada a sus pies. «¿Quién eres?», le preguntó (Rut 3:9). 

Rut respondió en voz baja: «Soy Rut, su sierva. [...] Extienda sobre mí el borde de su manto ya que usted es el redentor de mi familia» (Rut 3:9). ¿Cómo respondió Booz? LEE RUT 3:10-14. 

Rut permaneció a sus pies hasta la mañana siguiente, tal como Booz le había dicho. Luego, antes del amanecer, regresó sigilosamente a su casa con los presentes de cebada que Booz le había dado para Noemí. 

Debió de ser una mañana angustiosa para Rut. ¿Se casaría con ella el bondadoso Booz, o estaría destinada a otro? Después de enterarse de lo sucedido, Noemí le dijo: «Ten paciencia, hija mía, hasta que sepamos lo que pasa. El hombre no descansará hasta dejar resuelto el asunto hoy mismo» (Rut 3:18). 

Efectivamente, before de que acabara el día, Rut tuvo la respuesta. Booz sonrió radiante al compartir la noticia de que el otro pariente había decidido no comprar la tierra y casarse con ella. ¡El bondadoso y protector Booz era libre para casarse con la amorosa y gentil Rut! 

Booz se había fijado en Rut y la había cuidado en su momento de necesidad; ahora, estaría siempre con ella para amarla y protegerla, al igual que nuestro Dios fiel. 

Con el tiempo, Dios les dio un niño al que llamaron Obed. Cuando Obed creció, se convirtió en el padre de Isaí, e Isaí se convirtió en el padre del rey David. Rut, la moabita que eligió al Dios de Noemí, se convirtió en la madre de reyes. Y lo mejor de todo es que Dios eligió a Rut para que formara parte del linaje de su propio Hijo amado, Jesús.


Viernes

MI DIOS SIEMPRE ESTÁ CONMIGO

Dios dice: «No tengas miedo, porque yo estoy contigo. [...] Te daré fuerzas y te ayudaré» (Isaías 41:10). 

José y Rut, dos de los personajes principales de nuestras lecciones de este trimestre, habían aprendido y amado la verdad de estas hermosas palabras. Él era un hijo predilecto; ella era una mujer extranjera. Sus vidas tenían puntos de partida muy diferentes, pero ambos llegaron a creer y a vivir según la misma verdad: Mi Dios siempre está conmigo. 

Para José, esto significaba confiar en Dios cuando estaba en un pozo, cuando fue vendido como esclavo y llevado a una tierra extraña, cuando se convirtió en siervo, fue acusado injustamente y olvidado en la cárcel. Para Rut, esto significaba confiar en Dios como viuda desconsolada, como mujer solitaria que abandonaba su tierra y su pueblo, como extranjera en un lugar nuevo y como pobre espigadora que intentaba encontrar comida para sobrevivir. 

Ni José ni Rut podían ver el final feliz de su historia; solo Dios podía, porque él ve el final desde el principio y se da cuenta de todo. Dios estaba allí con ellos, sin importar lo que estuviera pasando en su vida. 

Cuando vives sabiendo que Dios siempre está contigo, puedes cambiar la preocupación por la paz, sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor. Lee Filipenses 4:7. 

Jesús te invita a confiar en él y a disfrutar también de esta gran paz. Él te ama. Él se fija en ti. Él conoce tus necesidades. Él te da paz. Él siempre está contigo. Siempre.


Especial de Sábado

ACTOS DE BONDAD

Observé a mi mamá salir a la calle para entregar un recado. Estaría afuera bastante tiempo. Entonces miré a mi hermano Phillip y le dije: «¿Qué quieres hacer? Tenemos la casa para nosotros solos». 

Phillip se encogió de hombros y dijo: «No sé. ¿Qué quieres hacer tú?». 

Lo pensamos detenidamente. Al fin y al cabo, no todos los días teníamos la casa para nosotros solos. Ver la televisión no nos parecía muy interesante. Tampoco jugar con la maqueta de trenes. De repente, se nos ocurrió una idea emocionante. 

Mi hermano y yo aspiramos todas las alfombras. Hicimos todas las camas. Lavamos todos los platos. Sacudimos. Incluso, limpiamos los baños. Y trabajamos rápido, porque no sabíamos a qué hora iba a llegar mamá y queríamos terminar todo antes de que llegara. 

Terminamos antes de que mamá llegara a casa. Ese día fue especial porque mamá se puso muy contenta al ver todas las tareas hechas y porque le demostramos cuánto la queríamos. De todas las cosas que mi hermano y yo podríamos haber hecho ese día, me alegro de que decidimos hacer feliz a mamá. 

Esto sucedió hace muchos años. No recuerdo las otras veces que mi hermano y yo nos quedamos solos en casa. Quizá fueron importantes para mí en ese momento, pero ahora no tienen ningún significado. Sin embargo, recuerdo ese día por la amabilidad que le mostramos a mamá. Dudo que aún lo recordaría si solo hubiéramos visto la televisión. 

Historia adaptada de Sunny Side Up de Celeste Perrino y Eric D. Stoffle, © 1998 Review and Herald® Publishing Association. Usada con permiso.


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