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Fe Real | Lección 13: El cristiano y la competitividad - 2da parte | 2do Trimestre 2022 | Año A

Fe Real | Lección 13: El cristiano y la competitividad - 2da parte | 2do Trimestre 2022 | Año A

Lección 13 Fe Real:
EL CRISTIANO Y LA COMPETITIVIDAD, SEGUNDA PARTE


Lección Fe Real 2do Trimestre 2020



¡ESCUCHEMOS AL ENTRENADOR!

Esta es solamente una ilustración. ¿Qué relación podría tener con las citas bíblicas de la siguiente página?

Paul Hornung era un zaguero de Notre Dame que en 1956 ganó el trofeo Heisman al mejor jugador de fútbol americano universitario de los Estados Unidos. Más tarde, Hornung logró posicionarse como mediocampista de los Green Bay Packers, liderando la Liga Nacional de Fútbol Americano como mayor anotador durante tres años seguidos. En 1960 y 1961 fue nombrado jugador más valioso. El entrenador Vince Lombardi lo bautizó «el hombre más versátil que alguna vez ha jugado al fútbol americano».
No hay duda de que Paul Hornung fue un elemento importante para que los Packers ganaran un total de cinco campeonatos en la década de 1960. Paul Hornung, el «chico dorado», fue la estrella, una celebridad nacional y el favorito de Lombardi. Como a Hornung no le importaban las críticas, Lombardi era inmisericorde con él cada vez que tenía que hacer una observación sobre el equipo. «Como pueden ver, hasta el mejor jugador no está libre de reproches», solía decir Lombardi.
Los jugadores entendían que el estilo de liderazgo de Lombardi era sumamente duro y exigente porque quería lo mejor para ellos. El entrenador deseaba desesperadamente que alcanzaran el éxito. Paul Hornung era consciente de ello, y tenía tanta fe en su entrenador que hacía cualquier cosa que le pidiera, entendiendo que esa era la mejor decisión que podía tomar.
Mientras estuvo en Green Bay, Paul Hornung aprendió disciplina, ética y compromiso con su entrenador Vince Lombardi. Hornung había desarrollado tanta fe y confianza en su entrenador que dijo en una ocasión: «Si Lombardi me pide que atraviese el campo, salte el muro, y suba a las gradas a comprar golosinas, lo haría convencido de que eso nos ayudaría a ganar el encuentro».
Desde edad muy temprana se nos ha entrenado para seguir la definición de éxito del mundo. Somos motivados por los goles, las medallas, los reconocimientos y los logros. A medida que crecemos, recibimos la presión de la competitividad para acumular conocimientos y adquirir «los juguetes del mundo» para probar nuestro éxito. 
En nuestra relación con Cristo, Jesús nos llama a asumir una nueva definición del éxito, no basada en lo que logramos sino en nuestra obediencia

Texto clave
Escoge uno de los textos de la sección del miércoles. Escríbelo aquí y apréndelo de memoria para esta semana.





Domingo
MI OPINIÓN
  • A Keri le encanta jugar al fútbol, y fue una de las primeras en inscribirse en el equipo de la escuela, ahora que existe la posibilidad de equipos mixtos. Su entrenador está orgulloso de su entusiasmo, y le dijo que si llegaba todos los días a las prácticas de las siete de la mañana podría convertirse en una de las principiantes en ser incluidas en el equipo oficial. La familia de Keri solo está integrada por la mamá, ella y su hermanita, que no tiene la edad suficiente para quedarse sola. Su mamá trabaja toda la noche, y no siempre puede llegar a tiempo para cuidar a su hija menor y llevar a Keri a las prácticas en la escuela. ¿Qué haríamos en el lugar de Keri? ¿Cuál es para nosotros la diferencia entre tener éxito (ganar) y prosperar?     
  • Visitemos www.guidemagazine.org/rtf [en inglés] y publiquemos nuestra respuesta. Seamos claros y sinceros. Digamos lo que pensamos.


Lunes
¿QUÉ TRATAN DE DECIRNOS?

Personas diferentes, opiniones diferentes. Las citas que presentamos a continuación representan dos puntos de vista: el de los que son ciudadanos sinceros del reino de Dios, y el de aquellos que no lo son. ¿Puedes distinguir entre unos y otros? ¿En qué se comparan estos pensamientos con lo que Dios dice en su Palabra? Después de repasar los textos de la sección «Dios dice...», escribe un párrafo que exprese tu opinión. Preparémonos para exponer lo que hemos escrito en la Escuela Sabática. 
  • «Tu actitud determina tu altitud». John Maxwell, profesor de liderazgo estadounidense contemporáneo.  
  • «Cuán lejos llegarás en la vida depende de lo tierno que seas con los jóvenes, compasivo con los ancianos, solidario con los necesitados y tolerante con los débiles y los fuertes. Y es que llegará un día en tu vida cuando hayas sido todas estas cosas». George Washington Carver, botánico estadounidense del siglo XIX.
  • «Vive la vida de tal manera que si todos los hombres fueran como tú, esta tierra sería el paraíso de Dios». Phillips Brooks, ministro y predicador estadounidense del siglo XIX.
  • «El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito». Albert Schweitzer, teólogo, filósofo y médico del siglo XX.  
  • «La única competencia digna de un hombre sabio es contra sí mismo». Washington Allston, pintor y escritor estadounidense del siglo XIX.
  • «La competencia, que es el instinto del egoísmo, es otra palabra para la disipación de energía, mientras que la combinación es el secreto de la producción eficiente».  Edward Bellamy, escritor estadounidense del siglo XIX. 
  • «Si queremos ser cada vez mejores, seamos competitivos. Si queremos ser exponencialmente mejores, seamos cooperativos». Autor desconocido.
  • «Tratar de ser el número uno y tratar de hacer algo bien son dos cosas diferentes». Alfie Kohn, escritor y conferencista estadounidense contemporáneo especializado en comportamiento, educación y paternidad.
Escribe tu propio pensamiento
«Yo digo que…




Martes
¿Y ENTONCES?
  • Es preciso que analicemos el éxito y la prosperidad conjuntamente. Todos queremos ser exitosos, pero por alguna razón, parece que para lograrlo tenemos que ganar en todo. Tenemos que ganarle a otro para sentir que somos los mejores. ¿Es esto así? 
  • Cierto orador, que recientemente se dirigió a unos graduandos en su ceremonia de graduación, les pidió que no tuvieran éxito. Se estaba dirigiendo a un grupo de jóvenes que se estaban graduando con muy buenas calificaciones, pero les explicó que Dios no quiere que seamos exitosos, porque alcanzar el éxito implica que otros no lo alcancen. Sin embargo, les pidió a los graduandos que se esforzaran por ser prósperos en todo lo que emprendieran. De esa manera, podrían trabajar cooperativamente. Ser prósperos no requiere que venzamos a otros; antes al contrario, nos anima a ayudar a los demás gracias a la prosperidad que nosotros mismos hemos recibido.
  • Ser competitivos de manera exitosa significa que nuestro valor radica en el éxito que alcanzamos contendiendo con los demás. Pero el concepto de prosperidad enseña que nuestro valor se encuentra en lo bien que hacemos nuestro trabajo. Ya no nos valoramos por las victorias que logramos contra otros, sino por lo bien que podemos hacer las cosas que emprendemos. La competitividad es con nosotros mismos, en nuestra propia búsqueda de la excelencia. Esta búsqueda no solo nos eleva a nosotros, sino también a quienes nos rodean, al ver que nos esforzamos por hacer las cosas de la mejor manera.


Miércoles
DIOS DICE…
  • Mateo 7: 12 (NVI)
    «Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas».
  • Proverbios 16: 18, 19
    «Tras el orgullo viene el fracaso; tras la altanería, la caída. Más vale humillarse con los pobres que hacerse rico con los orgullosos».
  • Eclesiastés 7: 8, 9
    «Vale más terminar un asunto que comenzarlo. Vale más ser paciente que valiente. No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia».
  • Gálatas 6: 9
    «Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos».
  • Proverbios 15: 27
    «El que se da a la codicia arruina su propia casa, pero el que rechaza el soborno, vivirá».
  • 1 Tesalonicenses 4: 11, 12
    «Procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos, trabajando con sus manos como les hemos encargado, para que los respeten los de fuera y ustedes no tengan que depender de nadie».
  • Proverbios 28: 25, 26
    «El que mucho ambiciona, provoca peleas; pero el que confía en el Señor, prospera. Solo un necio confía en sus propias ideas; el que actúa con sabiduría saldrá bien librado».
  • 2 Timoteo 2: 24, 25
    «Y un siervo del Señor no debe andar en peleas; al contrario, debe ser bueno con todos. Debe ser apto para enseñar; debe tener paciencia y corregir con corazón humilde a los rebeldes, esperando que Dios haga que se vuelvan a él y conozcan la verdad».
  • Proverbios 3: 30
    «No busques pelea con nadie, si nadie te ha hecho daño».


Jueves
¿QUÉ TIENE QUE VER CONMIGO?
  • Dios quiere ver su reino aquí en la tierra. También desea ver que los miembros de su pueblo cooperan unos con otros y se brindan verdadero amor. Dios incluso anhela que prosperemos en todo lo que emprendamos. Sin duda quiere que alcancemos el éxito, pero no olvidemos que el concepto de éxito que tiene Dios es muy diferente al que posee el mundo. No tiene nada que ver con dinero, poder o popularidad. No se trata de nuestro aspecto exterior ni de lo mal que podemos hacer que queden los demás. Se trata de nuestra manera de amar y compartir la gracia que Dios nos ha dado. Él quiere que seamos una maravillosa representación de su carácter. Dios sabe que llegará el día en que otra persona nos verá y determinará cómo es Dios por nuestra forma de actuar. ¡Qué enorme responsabilidad tenemos! Sin embargo, Dios no nos fallará. Ninguno de nosotros es digno del amor y la gracia que él nos ha dado, pero podemos tratar de vivir a la altura de lo que él desea para nosotros.  
  • La competencia en sí no es mala, pero nuestra actitud y los objetivos que nos trazamos pueden distorsionarla con rapidez, ya que el diablo siempre estará azuzando nuestra naturaleza humana. Debemos mirar dentro de nosotros mismos y definir qué es lo que queremos lograr con cada una de nuestras decisiones, para ver si estas encajan con el reino de Dios. Él ha prometido estar con nosotros en todo lo que hagamos y darnos el poder de hacerlo por medio de su Espíritu. ¡Qué maravillosa promesa!


Viernes
¿CÓMO FUNCIONA?

Dedica un momento a responder las siguientes preguntas, basando tus respuestas en tu vida y objetivos:

¿Cómo definirías el éxito?


¿Quién es la persona más exitosa que conoces y por qué?


¿En qué aspectos de tu vida quieres que Dios te ayude a prosperar?


¿Qué significa tener una norma de excelencia?


¿De qué manera buscar la excelencia en todo lo que haces puede ayudarte a dar gloria al nombre de Dios?


¿Cómo encaja el amor en todo esto?


En una escala del 1 al 10, ¿qué grado de prosperidad te asignarías?(rodéalo con un círculo)
1 2 3 4 5 6 7 8 9  10

En una escala del 1 al 10, ¿qué grado de éxito te asignarías, según el criterio del mundo?
1 2 3 4 5 6 7 8 9  10


Dios lo bendiga!!!


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