Lección 2 de Principiantes - Año A Trimestre 2
UNA MONEDA Y UN PEZ
Jesús me da lo que necesito.
«Dios [...] cuida de ustedes» (1 Pedro 5:7).
Esta lección se basa en Mateo 17:24-27 y El Deseado de todas las gentes, cap. 48, pp. 399-402.
Versículo semanal optativo para memorizar: «Siganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!» (Mateo 4:19).
Splish, splash, se movía el agua en el resplandeciente mar de Galilea. Todo estaba en calma. Splish, splash, volvió a chapotear el agua. ¿Qué era lo que hacía chapotear el agua? ¡Era un pez! Un pez saltó afuera del agua. ¡Qué divertido! Este pez hoy sería el ayudante especial de Jesús.
Pedro sonreía (sonreír) mientras caminaba por su ciudad junto al mar. ¡Estaba feliz porque Jesús lo había ido a visitar! No veía la hora de que todos conocieran a su amigo Jesús. Pero unos hombres que recaudaban dinero se acercaron a él. Quizás ellos también querrían conocer a Jesús. Pero los hombres miraron a Pedro con el ceño fruncido (fruncir el ceño) Clinc, clinc, tintineaban sus bolsas de dinero. Le preguntaron a Pedro si Jesús pagaba el dinero del templo. Pedro asintió (asentir con la cabeza). Sí, Jesús hacía lo correcto.
Pedro se sintió triste mientras caminaba hacia su casa (cara triste). Jesús no tenía dinero para pagarle al templo, porque dedicaba todo su tiempo a amar a los demás y cuidarlos. Jesús no tenía un monedero lleno de monedas que hicieran clinc, clinc. No tenía una vasija llena de oro. No tenía un burro. No tenía una casa. ¿Cómo pagaría el dinero del templo?
Jesús le sonrió a Pedro. Sabía dónde encontrar el dinero. No estaba en un monedero. No estaba en una vasija. Los ojos de Pedro se abrieron de sorpresa cuando Jesús le dijo lo que tenía que hacer. Pedro obedeció. ¡Se fue a pescar!
Lanzó la tanza al agua. ¡Plop! Fue bajando, bajando, bajando. Pedro esperó tranquilamente a que apareciera un pez. Tira, tira, tira... ¡Ah!, ¡había pescado uno! Sacó el pez del agua y le abrió la boca. Allí estaba: ¡una moneda brillante y reluciente! Pedro encontró el dinero exactamente donde Jesús le dijo: ¡en la boca de un pez!
¡Jesús es asombroso! Puso la moneda brillante en la boca del pez. Sabía dónde Pedro podría encontrar el dinero para pagarle al templo. Los amigos de Jesús vieron que hasta los peces le obedecían. Jesús cuidó a Pedro.
Jesús también cuida de mí. Él me da todo lo que necesito.
(Digan juntos:) Gracias, Jesús, por darme todo lo que necesito.
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