Lección 5 de Principiantes - Año A Trimestre 2
EL ALMUERZO DE UN NIÑITO
Jesús me da dones para que yo pueda cuidar de los demás.
«Dios [...] cuida de ustedes» (1 Pedro 5:7).
Esta lección se basa en Mateo 14:13-21; Marcos 6:31-44; Lucas 9:12-17; Juan 6:1-14; y El Deseado de todas las gentes, cap. 39, pp. 332-339.
Versículo semanal optativo para memorizar: «Sean amables unos con otros» (Efesios 4:32).
El sol de la mañana era radiante y cálido. La ladera cubierta de hierba estaba salpicada de bonitas flores, las mariposas revoloteaban por todas partes y los pájaros cantaban en los árboles. Jesús y sus amigos se sentaron a la sombra de un árbol y una gran multitud (extiende los brazos) se sentó delante de él. ¡Había demasiada gente para contarla! La gente miraba (mano sobre la frente) y escuchaba (mano tras la oreja). Un niñito de pie en la ladera también escuchaba. Estaba muy contento de estar allí. Levantó la vista y le sonrió a Jesús (sonrisa amplia).
Jesús le devolvió la sonrisa al niño. Les sonreía a todos en la gran multitud (sonrisa amplia). Su corazón estaba lleno de amor por cada uno de ellos y se alegraba de que hubieran ido. Jesús ayudaba a quienes tenían las piernas y los brazos lastimados y se preocupaba por todos. Les devolvía la vista a los ciegos y sanaba a los enfermos. Jesús hablaba de Dios, su tierno Padre celestial. A la gente le agradaba estar con Jesús (imaginen estar allí sentados en la ladera).
Pronto acabaría el día. La pancita del niño empezó a hacer ruido (frotar la barriga). ¡Tenía hambre! Los que estaban al lado también tenían hambre. ¡Habían estado allí todo el día sin nada para comer! Los amigos de Jesús querían ayudarlos. Pero ¿cómo? Jesús les pidió que averiguaran si alguien tenía algo de comer. Las madres sacudían la cabeza... no tenían nada (negar con la cabeza). Los padres sacudían la cabeza... no tenían nada (negar con la cabeza). ¡Nadie tenía comida! El niño miró adentro de la canasta. ¡Tenía algo de comida!, (aplausos) y decidió compartirla con Jesús.
El niño le llevó la canasta a Jesús y se la dio a sus amigos. ¡Qué contento estaba de compartir con Jesús! Los amigos miraron rápidamente adentro de la canasta. Había cinco panes y dos pescaditos. Era un gran almuerzo para un niñito, ¡pero era un almuerzo muy pequeño para una multitud tan, tan grande! ¿Cómo podría alimentar Jesús a tanta gente con tan poco? Oró y dio gracias a Dios por la comida.
Uno por uno, Jesús tomó uno, dos, tres, cuatro, cinco panes de la canasta y los partió. Cada vez había más pan. ¡Suficiente pan para todos! Jesús tomó entonces uno, dos pescaditos de la canasta. ¿Habría también suficiente pescado? ¡Sí, hubo! Todos tuvieron mucho para comer. El niño estaba asombrado. Jesús había hecho crecer su comida más y más para alimentar a todos.
(Digan juntos:) Gracias, Jesús, por los dones que me das para que pueda ayudar a cuidar de los demás.
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