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Primarios | Lección 8: ¿Esperando pacientemente? | 2do Trimestre 2024 | Año A

Primarios | Lección 8: ¿Esperando pacientemente? | 2do Trimestre 2024 | Año A

Lección 8 de Primarios
¿ESPERANDO PACIENTEMENTE?


Primarios | Lección 8: ¿Esperando pacientemente? | 2do Trimestre | Año A

Textos clave y referencias:
Génesis 8:1-14;
Patriarcas y profetas, cap. 7, pp. 79-82.

Versículo para Memorizar:
“Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos a su debido tiempo cosecharemos”
(Gálatas 6:9).

Mensaje:
Los miembros de la familia de Dios lo esperan juntos pacientemente.



¿Alguna vez has tenido que quedarte dentro de la casa por causa de la lluvia durante varios días? Y cuando cesó la lluvia, ¿estaba todo el suelo enlodado? La gente se siente muy incómoda cuando se tiene que quedar dentro por mucho tiempo. Se pone ansiosa e intranquila. Se pone irritable. Quiere ver y hacer algo, cualquier cosa. Noé y su familia deben de haber experimentado eso.

La espera comenzó cuando Noé, su familia y todos los animales entraron en el arca y Dios envió un ángel para que cerrara la puerta.
Esperaron en el arca durante siete días pero no pasaba nada, hasta que finalmente sucedió, ¡fue algo grandioso! La Biblia dice que “se reventaron las fuentes del gran mar abajo y se abrieron las compuertas del cielo arriba” (Génesis 7:11). El agua caía a torrentes desde el cielo y brotaba de la tierra.

Solo Dios sabía si los elefantes se iban a marear en el barco durante el diluvio. Noé no lo sabía. La esposa y los hijos de Noé tampoco lo sabían. Nadie había puesto a un elefante en un barco antes.
Todos estaban muy ocupados dentro del arca. Mayormente tenían que calmar a los animales, darles de comer y limpiar sus establos. Algunas de esas tareas no eran muy fáciles de hacer en un barco que se movía de arriba abajo sobre las violentas aguas. Tampoco estaba muy limpio y probablemente no olía muy bien.

Dios le había prometido a Noé que protegería el arca durante el diluvio. Y así lo hizo. Sus ángeles vigilaron el arca para que no se volteara y se hundiera.

Finalmente, después de cuarenta días, dejó de llover. Seguramente Noé y su familia se preguntaron cuándo podían salir del arca con seguridad. Pero el viento seguía soplando y las olas continuaron chocando contra el barco durante cinco meses más. Luego el Señor hizo que el arca se detuviera en un lugar seguro sobre el monte Ararat. Hizo que soplara un viento muy fuerte para secar el resto de las aguas del diluvio. Dos meses y medio más tarde, Noé y su familia pudieron ver las cimas de las montañas cerca del arca.

Para entonces, Noé y su familia ya ha bían estado en el arca durante ocho meses. Seguramente estaban cansados de alimentar a los animales y limpiarles los excrementos día tras día. Pero siguieron trabajando y esperando.
—¿Cuándo crees que podremos salir del arca y pisar tierra nuevamente? —se gu ramente se preguntaban unos a otros.
—Dios nos lo mostrará —seguramente les dijo Noé una y otra vez.

Finalmente, y a fin de saber cuán seca estaba la tierra, Noé abrió la ventana del arca y soltó a un cuervo. ¿Te imaginas cuán ansiosamente la familia de Noé observó mientras el cuervo voló de aquí para allá? Pero finalmente regresó al arca. No había encontrado lugar
donde posarse.

Más tarde, Noé soltó una paloma, pero también regresó al arca cuando no pudo encontrar un lugar para posarse. Una semana más tarde, Noé soltó nuevamente a la paloma. Esta vez regresó con una ramita de olivo en el pico. Pasó otra semana y Noé soltó nuevamente a la paloma, pero esta vez no regresó. Seguramente, pensó Noé, pronto saldremos del arca.

Pero aunque la paloma había encontrado un lugar para quedarse, la tierra estaba todavía muy mojada. Dios lo sabía, por eso no envió a su ángel a abrir la puerta del arca. Así que Noé y su familia tuvieron que esperar otras cinco semanas.


No había mucho espacio libre dentro del arca. Había mucho trabajo y toda clase de olores de animales. Aun así, Noé y su familia estaban felices de haber obedecido la voz de Dios y de haber entrado en el arca. Estaban contentos de estar juntos y de tenerse unos a otros para ayudarse mutuamente.

Noé y su familia esperaron durante mucho tiempo para ver cumplida la promesa de Dios. Nosotros también estamos esperando que se cumpla una promesa.

Filipenses 3:20 nos dice: “Nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo”. Pareciera que ya hemos esperado mucho tiempo, ¿no crees?


Dios nos ha dado amigos creyentes para que nos ayuden durante la espera. También nos ha dado un trabajo que hacer mientras esperamos. Tenemos que dar a conocer las buenas nuevas de la salvación. Podemos animarnos unos a otros y trabajar juntos mientras esperamos que se cumpla esa maravillosa promesa.

 

 

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Dios les bendiga!!!

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