Navigation

Primarios | Lección 13: Balaam y el asna que hablaba | 2do Trimestre 2024 | Año A

Primarios | Lección 13: Balaam y el asna que hablaba | 2do Trimestre 2024 | Año A

Lección 13 de Primarios
BALAAM Y EL ASNA QUE HABLABA


Primarios | Lección 13: Balaam y el asna que hablaba | 2do Trimestre | Año A

Textos clave y referencias:
Números 22-24;
Patriarcas y profetas, cap. 40, pp. 415-427.

Versículo para Memorizar:
“El que me ama, hace caso de mi Palabra” (Juan 14:23).

Mensaje:
Adoramos a Dios cuando seguimos sus instrucciones.



¿Has visto alguna vez a un perro que haga “trucos”? Algunos perros pueden darse la vuelta acostados y también sentarse. En nuestra historia de hoy, un hombre escuchó hablar a un animal. Habló de verdad. Vamos a ver lo que dijo.

Los israelitas se estaban acercando a la tierra prometida, pero los pueblos con quienes se encontraban no eran amigables.
Las naciones que los rodeaban habían tratado de ponerles obstáculos, forzando a los israelitas a entrar en guerra con ellas. Pero Dios estaba de su parte y cada victoria confirmaba a estas naciones que Dios estaba con el pueblo de Israel.

Balac, el rey de Moab, sabía que no tenía esperanzas de vencer a Israel aun con toda la fuerza que tenía. La única oportunidad que tenía su ejército era a través de una fuerza sobrenatural. Aunque Balaam vivía a varios centenares de kilómetros de allí, la fama de sus grandes poderes se había extendido por todas partes. Algunos decían que cualquier cosa que Balaam bendijera, quedaba realmente bendita y que cualquier cosa que maldijera, quedaba maldita.


Balac pensó en Balaam. Si podía hacer que Balaam viniera y maldijera a los israelitas, su ejército tal vez tendría la oportunidad de ganarles. Así que Balac envió a un grupo de mensajeros para que trajeran a Balaam. Llevaron consigo mucho oro y monedas de aquel tiempo.

Aunque no era un israelita, Balaam creía en Dios. Antes había sido un profeta, pero se había vuelto egoísta y amaba más las cosas materiales que a Dios. Ya no servía a Dios. Sin embargo, cuando llegaron los mensajeros, Balaam le pidió instrucciones a Dios. Y Dios le contestó: —No vayas con ellos. No debes maldecir a ese pueblo, porque ha sido bendecido.

Entonces Balaam envió a los mensajeros de regreso a su tierra. Pero Balac le envió más mensajeros con mucho más oro que la primera vez.

Balaam sabía que Dios no quería que fuera. Ya había preguntado una vez y le había dicho que no. Así que dijo: —El rey Balac puede darme su palacio lleno de oro y plata, pero no puedo desobedecer a Dios. Entonces invitó a los mensajeros a pasar la noche en su casa. Pensó que tal vez podía hacer que Dios cambiara de opinión.

Esa noche Dios le dijo a Balaam: —Estos hombres quieren que vayas con ellos. Ve, pero solo dirás lo que yo te diga. Balaam realmente quería la recompensa que Balac le había prometido. Así que preparó su asna y se fue con los mensajeros.

Balaam no vio al ángel al lado del camino que le bloqueaba el paso. Pero su asna lo vio y se apartó a un lado, hacia un campo. Balaam golpeó al asna para hacerla regresar al camino. El ángel se le apareció una vez más y el asna se movió hacia la pared, apretando contra ella el pie de Balaam.

Balaam la golpeó por segunda vez. La tercera vez que apareció el ángel, no había lugar hacia donde el asna se apartara, así que se echó en el camino.

Después que Balaam golpeó al asna por tercera vez, Dios hizo que hablara. —¿Qué te he hecho? Con esta, van tres veces que me pegas—le dijo el asna a Balaam. (Números 22:28-30).


Balaam estaba tan enojado, que le contestó sin pensarlo: —Te has estado burlando de mí. Ni siquiera se dio cuenta de que le estaba hablando a un animal.
—Yo soy el asna que tú has montado toda tu vida —le respondió el asna—. Bien sabes que nunca me he portado así contigo.

Fue entonces cuando Balaam vio al ángel.—Si tu asna no me hubiera esquivado, ya te hubiera matado —le dijo el ángel. ¡Su asna le había salvado la vida!
—He pecado —respondió Balaam al ángel—. Si estoy haciendo mal, entonces me regresaré.
—No —replicó el ángel—. Puedes ir, pero solamente podrás decir lo que el Señor quiere que digas.

Balaam y Balac pronto iban a recibir una lección en cuanto a seguir las instrucciones de Dios.

Cuando finalmente Balaam se encontró con Balac, le dijo lo que había pasado. —Solamente puedo decir lo que Dios quiere que diga —le advirtió Balaam.

En tres diferentes lugares, ese mismo día, Balac le pidió a Balaam que maldijera a los israelitas. Pero cada vez que Balaam abría la boca, salían bendiciones en favor de los israelitas.

Después de la tercera vez, Balac se enojó mucho. —¡Vete a tu casa! —le ordenó—. Te llamé para que maldijeras a mis enemigos y resulta que van tres veces que los bendices.
—¿No te dije que no podía hacer nada contra la orden del Señor? —le contestó Balaam—. Antes de que me vaya —añadió—, voy a decirte lo que este pueblo le hará a tu gente. Entonces Balaam profetizó diciendo: —Un rey surgirá de Israel. Aplastará la cabeza de Moab... Los israelitas destruirán los sobrevivientes que queden en las ciudades.

Dios le enseñó a Balaam que la adoración tiene que ver con todo lo que hacemos. Es vivir una vida que agrada a Dios.Adorar es escuchar la voz de Dios y seguir sus mandatos. Es usar nuestra voz, nuestras palabras y nuestras acciones para honrar a Dios.

 

 

LECCIONES DE PRIMARIOS
📖 L1 L2 L3 L4 L5 L6
L7 L8 L9 L10 L11 L12 L13

 

Dios les bendiga!!!

Share

Post A Comment:

0 comments:

Escribe tu comentario.