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Intermediarios | Lección 13: La conexión | 2do Trimestre 2024 | Año A

Intermediarios | Lección 13: La conexión | 2do Trimestre 2024 | Año A

Lección 13 de Intermediarios
LA CONEXIÓN


Intermediarios | Lección 13: La conexión | 2do Trimestre | Año A

Textos clave y referencias:
Juan 15:1-12;
El Deseado de todas las gentes, cap. 73, pp. 643-646.

Versículo para Memorizar:
“Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada”
(Juan 15:5).

Mensaje:
Solo a través de una amistad estrecha con Jesús podemos mantener una amistad afectuosa con otras personas.



¿Has querido alguna vez ser verdaderamente bondadoso y generoso, pero no lo conseguiste? ¿Te has preguntado qué tendrías que hacer para ser “bueno”? Jesús dijo a sus discípulos el secreto de vivir una vida cristiana positiva, poco antes de ser llevado al lugar donde lo crucificarían. Imagina que oíste lo que les dijo.

Benjamín echó una mirada a los animales antes de retirarse a dormir. Era una noche hermosa, tranquila y pacífica..
Se detuvo un momento para contemplar las estrellas y la luna llena. Había tanta claridad que no necesitaba la luz de su lámpara. De pronto oyó el sonido de una voz que venía del camino. Se preguntó quiénes serían los que iban por el camino a esa hora. Se paró en la sombra del establo para ver el camino sin ser visto.

Un grupo de hombres se acercaba caminando lentamente. Uno de ellos hablaba más que los demás. Los demás escuchaban atentamente y hacían preguntas. De pronto los caminantes se detuvieron frente a la casa de Benjamín. El niño guardó silencio y esperó que no lo vieran.


La persona que se encontraba en el centro del grupo comenzó a hablar nuevamente. Benjamín reconoció la voz. Era Jesús. ¿Qué estaba diciendo? Hablaba de la vieja viña que había al otro lado del camino. Jesús decía:
—Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas no da uvas, se corta; pero si da uvas se poda y se lmpia para que dé más. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto.

Jesús continuó explicando a sus discípulos que debían estar unidos a él para prosperar. El grupo continuó su camino. Benjamín sabía que se dirigían al huerto de Getsemaní. Jesús iba con frecuencia a ese lugar con sus discípulos para meditar y orar. Benjamín sintió deseos de seguirlos para continuar escuchando la plática; pero sabía que en ese momento Jesús necesitaba estar con sus discípulos. Pensó en lo que había escuchado. ¿Por qué dijo Jesús que él era como una vid? ¿Por qué no como el aromático cedro o un poderoso encino? Eso habría sido mejor.

Benjamín había escuchado en la sinagoga referirse a Israel como una viña. Después de escuchar las explicaciones de Jesús comprendió mejor lo que eso significaba. Recordó que su abuelo le había enseñado a podar y cuidar la viña. Era un trabajo especializado. Había ramas que nunca producían uvas, sino únicamente hojas. Se veían hermosas, pero eran improductivas. Había que cortarlas y quemarlas. Esas ramas eran como la gente que parece estár bien, pero nunca hace nada útil, como algunos escribas y fariseos que siempre procuraban causar dificultades a Jesús.

En el otoño, la viña era podada para que sus ramas produjeran más abundancia de uvas en la cosecha siguiente. Si no se podaba, sus ramas crecían desordenadamente y finalmente dejaban de producir fruto.


¿Podría ser que las cosas que le suceden diariamente a la gente fueran el método que Dios usa para podar a sus amigos especiales, para que por medio de las dificultades y los momentos agradables, cada persona creciera y se desarrollara? ¿Cuál era el fruto de una vida de compañerismo con Jesús? Ser honrado, veraz, bondadoso y servicial. Sí, esos y muchos otros frutos positivos.

Benjamín recordó que algunas veces él injertaba una nueva rama en el tronco de la planta y las ataba. Así crecían juntas, y después de un tiempo, nadie podía distinguir la diferencia. Las ramas obtenían su alimento de la vid.


Benjamín comprendió lo que Jesús había dicho a sus discípulos. Debían permanecer conectados a él, es decir, mantenerlo con ellos mediante el Espíritu Santo en todo lo que hicieran. Necesitaban hablarle acerca de todo en oración. Debían pensar en todas las cosas que les había enseñado. De ese modo permanecerían en él. Sería como si no los hubiera dejado. Llegarían a ser como él era, así como la rama era como la vid. Amarse los unos a los otros no sería una tarea difícil.

Su amor fluiría a través de ellos hacia los demás, lo mismo que la savia en el tronco y las ramas de la vid. David hizo una oración de agradecimiento a su Padre celestial y entró en la casa.

 

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Dios les bendiga!!!

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