Lección 12 de Primarios
REGALOS PARA EL NIÑO JESÚS
¿Te gusta recibir regalos? A la mayoría de la gente le gusta recibirlos. ¿Sabías que también a Jesús le gustan los regalos? Hace mucho tiempo unos hombres le dieron regalos especiales a Jesús.
Mateo 2:1-12;
El Deseado de todas las gentes, cap. 6, pp. 43-50.
"Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose
lo adoraron"
(Mateo 2:11).
Adoramos a Jesús cuando le damos regalos.
—¡Puedo verla, puedo verla! —dijo entusiasmado el hombre que observaba el cielo—. ¿Qué piensan ustedes? —les preguntó a los otros hombres que lo acompañaban.
—Podría ser la señal que hemos estado esperando —dijo uno de sus amigos.
Luego los hombres hablaron acerca de la nueva “estrella” que habían estado
estudiando.
Estos hombres eran magos, conocidos en su país por ser muy honestos y sabios. Estudiaban muchas cosas, incluyendo el cielo estrellado. Aunque no eran judíos, habían estudiado las Escrituras hebreas y aprendido acerca de una estrella especial. La aparición de esa estrella significaba que había llegado el tiempo en que nacería el Mesías. Así que cuando la brillante estrella apareció en el cielo, se regocijaron grandemente. Estaban seguros de que era la señal del Mesías, el Salvador.
Después de mucha discusión, algunos de esos magos de oriente decidieron seguir la estrella. ¿Los guiaría hasta donde estaba el Mesías prometido?Viajando de noche para poder seguir la estrella, los magos de oriente avanzaron durante muchos días. Iban estudiando las Escrituras mientras viajaban. Y el Espíritu Santo estaba con ellos. Dios los estaba guiando.
Después de muchas semanas de viaje, la estrella se paró sobre la ciudad de Jerusalén. Los magos esperaban que toda la gente iba a estar hablando acerca del nacimiento de su nuevo rey. Estaban seguros de que alguien les podría decir dónde se encontraba.
—¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Hemos visto su estrella y venimos a adorarle.
Pero extrañamente, nadie parecía saber nada acerca de eso.
Muy pronto, el rey Herodes se enteró de la visita de esos extranjeros y de sus preguntas. El rey quería saber más, así que envió a traerlos delante de él.
—Señor, ¿podría dirigirnos hasta donde está el rey judío que ha nacido? —le preguntó uno de los magos—. Hemos venido para adorarlo.
Herodes sabía que sus súbditos no lo apreciaban mucho. ¿Qué estaban tratando de hacer esos magos?La idea de un nuevo rey hizo que Herodes se enojara mucho y se pusiera celoso. Pero actuó como si estuviera muy interesado, a fin de averiguar más detalles. Antes de responder a los sabios de oriente, el rey Herodes consultó con los sacerdotes y escribas ju díos. ¿Qué sabían ellos acerca de esto? Pronto le informaron que las Escrituras decían que el Mesías debía nacer en Belén.
Herodes les dijo entones a los magos:
—Vayan a buscar el niño. Cuando lo encuentren, vengan a decírmelo porque yo también quiero ir a adorarle.
Cuando los sabios de oriente escucharon eso, se apresuraron a dejar Jerusalén. Parecía que su búsqueda estaba por llegar a su fin.
Pronto llegaron a la aldea de Belén. Allí encontraron el lugar donde se estaba hospedando la familia de Jesús. Pero no había guardias reales en la puerta. No había nada que le mostrara al mundo que ese niño era especial. Se preguntaban: “¿Podría ser éste el Mesías que estamos buscando?” Al principio parecía imposible. Pero cuando vieron al bebé, lo supieron enseguida. ¡Este Jesús era verdaderamente el Salvador! Entonces se arrodillaron ante él y lo adoraron. Luego le dieron costosos regalos a José y María: oro, incienso y mirra.
Pronto llegó la hora de partir. Los magos tenían planes de regresar a Jerusalén para darle a conocer a Herodes las buenas noticias. Pero a través de un sueño, Dios les indicó que no regresaran a Jerusalén. El malvado rey Herodes deseaba hacerle daño al bebé, en lugar de adorarlo. Así que regresaron a su hogar por otro camino.
Nosotros también podemos traerle a Jesús nuestros mejores regalos. Podemos
adorarlo como lo hicieron los sabios de Oriente. Podemos darle nuestro tiempo
y nuestros talentos. Podemos darle regalos de dinero o de otras cosas. Pero
sobre todo, podemos darle a Jesús nuestro corazón. ¿Cuál va a ser tu regalo
especial de adoración para Jesús?
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Dios les bendiga!!!
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