Lección 8 de Infantes
EL HIJO DESOBEDIENTE
¿Alguna vez has desobedecido a tus padres? ¿Cómo te sentiste en esa ocasión? ¿Pensabas que ellos aún te amaban?
LUCAS 15:11–22;
PALABRAS DE VIDA DEL GRAN MAESTRO, PP. 156–166
“Tú, Señor, eres bueno y perdonador”
(SALMO 86:5).
Dios siempre está dispuesto a perdonarnos.
Una vez Jesús relató
la historia de un muchacho a quien no le gustaban los reglamentos de su padre,
así que decidió irse de su casa. Le pidió dinero a su papá y lo consiguió. Su
padre no quería que se fuera, pero el hijo estaba decidido a irse por lo que
dejó su casa para vivir en la forma que deseaba.
Al principio, el muchacho tenía que bastante dinero, y pronto se hizo de muchos amigos. Él hacía fiestas e invitaba a todos sus amigos. Pero cuando había gastado todo su dinero, sus amigos lo abandonaron. Sin dinero y sin amigos, el muchacho no tenía donde quedarse ni tampoco dinero para comprar comida.
Pronto tuvo hambre, así que empezó a buscar trabajo. Pero el único trabajo que encontró fue en una granja de cerdos. ¡Qué horrible trabajo! Los cerdos estaban sucios y olían mal, y su comida era peor aún. Pero el muchacho estaba tan hambriento, que ¡hasta deseaba comer la comida de los cerdos!
Luego empezó a acordarse de su padre y de su hogar. En la casa de su padre nadie vivía así. Incluso los empleados tenían suficiente para comer. El hijo pensó: Yo no he sido muy buen hijo. No merezco que mi padre me reciba otra vez. Pero quizá me pueda dar trabajo, como a uno de sus jornaleros. Voy a regresar y le pediré a mi padre que me deje ser uno de sus sirvientes.
Así que el muchacho dejó los sucios cerdos y su maloliente comida, y comenzó el largo camino de regreso a la casa de su padre. Pero cuando aún estaba lejos de la casa, su padre lo vio y corrió a encontrarlo. ¡Estaba tan feliz de ver a su hijo! El hijo trató de decirle a su papá que él no había sido un buen hijo, y que ya no merecía ser su hijo. Pero su padre no quiso escucharlo. Lo abrazaba y lo besaba. Ordenó a sus sirvientes que trajeran la mejor ropa y los mejores zapatos para su hijo. Luego les dijo a sus criados que prepararan la mejor comida y una fiesta para darle la bienvenida.
¿Pensaríamos que el padre estaba muy enojado con su hijo por las cosas malas que había hecho? ¿Acaso aquel padre ya no quería a su hijo?
Así como aquel padre amó a su hijo y lo perdonó, Dios nos ama a nosotros y nos perdona cuando nos arrepentimos de nuestros errores. Lo único que tenemos que hacer es pedirle a Dios que nos perdone. ¡Él nos ama tanto! Él quiere tenernos siempre cerca de él.
Siempre será tu amigo, y un día te dará la bienvenida a su hogar en el
cielo.
📖 | L1 | L2 | L3 | L4 | L5 | L6 |
L7 | L8 | L9 | L10 | L11 | L12 | L13 |
Dios les bendiga!!!
Post A Comment:
0 comments:
Escribe tu comentario.