Lección de Escuela Sabática de Adultos 2do Trimestre 2021, Escuela Sabática Adultos 2do Trimestre 2021, Lección 2do Trimestre 2021,
Lección 9: Para el 29 de mayo de 2021
LA SEÑAL DEL PACTO
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 2:2, 3; Éxodo 20:11; 16; Hebreos 4:1–4; Éxodo 31:12–17; Deuteronomio 5:14.
PARA MEMORIZAR:
“Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo” (Éxo. 31:16).
El día de reposo sabático es como un clavo que (¡toc!) con una regularidad inquebrantable nos devuelve cada semana al fundamento de todo lo que somos o podríamos ser. Estamos tan ocupados, corriendo de un lado a otro, gastando dinero, ganando dinero, yendo de aquí para allá, a todas partes; y luego, ¡toc!, llega el sábado y nos reconecta con nuestro fundamento, el punto de partida de todo lo demás, porque algo que no significa nada para nosotros llega a ser fundamental solo porque Dios lo creó.
Con una regularidad incesante y sin excepciones, el sábado aparece silenciosamente en el horizonte y en cada grieta y recodo de nuestra vida. Nos recuerda que cada grieta y recodo pertenece a nuestro Hacedor, aquel que nos puso aquí, aquel que “en el principio” creó los cielos y la Tierra. Un acto que continúa siendo el fundamento irrefutable de toda creencia cristiana, y del que el sábado (¡toc!) es la señal irrefutable, modesta e inconmovible.
Esta semana veremos esta señal en el contexto del pacto del Sinaí.
Reseña de la semana: ¿Dónde tiene su origen el sábado? ¿Qué evidencia
prueba que el sábado existió antes del Sinaí? ¿Qué hace que el sábado sea una
señal del Pacto tan apropiada?
Sábado
Dios creó el mundo en seis días y descansó el séptimo. Él santificó y bendijo al séptimo día y lo hizo su monumento sagrado. “Guardarán, pues —declara él—, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo”. Los que hacen esto, guardando todos los mandamientos de Dios, pueden reclamar las promesas descritas en Isaías 58:11–14. Las instrucciones que se dan en este capítulo son plenas y categóricas. Los que se abstienen de trabajar en el día sábado pueden pedir bienestar y consolación…
El hombre no debe hacer su propia voluntad en el día santo de Dios. Tiene seis días en los cuales hacer sus negocios seculares, pero Dios reclama el séptimo día como de su propiedad. Nos dice: “No hagas en él obra alguna”. El siervo de Dios llamará sagrado lo que el Señor llama sagrado. Así mostrará que ha escogido al Señor como su líder. El sábado fue hecho en el Edén cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios. Dios lo ha colocado bajo nuestro cuidado. Guardémoslo puro y santo (El ministerio médico, pp. 282, 283).
La observancia del sábado entraña grandes bendiciones, y Dios desea que el sábado sea para nosotros un día de gozo. La institución del sábado se estableció con gozo. Dios contempló con satisfacción la obra de sus manos. Declaró que todo lo que había hecho era “bueno en gran manera”. Génesis 1:31. El cielo y la tierra se llenaron de regocijo. “Las estrellas todas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios”. Job 38:7. Aunque el pecado entró en el mundo para mancillar su obra perfecta, Dios sigue dándonos el sábado como testimonio de que un Ser omnipotente, infinito en bondad y misericordia, creó todas las cosas. Nuestro Padre celestial desea, por medio de la observancia del sábado, conservar entre los hombres el conocimiento de sí mismo. Desea que el sábado dirija nuestra mente a él como el verdadero Dios viviente, y que por conocerle tengamos vida y paz (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 351).
El sábado debe ser ensalzado a la posición que merece como día de reposo de Dios. En el capítulo 58 de Isaías, se bosqueja la obra que el pueblo de Dios ha de hacer. Debe ensalzar la ley y hacerla honorable, edificar en los antiguos desiertos y levantar los fundamentos de muchas generaciones. A los que hagan esta obra, Dios dice: “Serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehová lo ha hablado”. Isaías 58:12–14 (Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 353, 354).
LOS ORÍGENES
Muy a menudo escuchamos la expresión: el “antiguo sábado judío”. Sin embargo, la Escritura es clara en cuanto a que el sábado existía mucho antes de que existiera el pueblo judío. Su origen se remonta a la semana misma de la Creación.
Busca Génesis 2:2 y 3; y Éxodo 20:11. ¿Dónde ubican, clara e
inequívocamente, el origen del sábado?
Aunque Génesis 2:2 y 3 no identifica el “séptimo día” como el sábado (esta identificación aparece por primera vez en Éxo. 16:26, 29), se sugiere claramente en la frase “reposó el día séptimo” (Gén. 2:2). La palabra reposó (hebreo, shabat) se relaciona con el sustantivo sábado (hebreo, shabbat). “No se emplea la palabra ‘sábado’ [en Gén. 2:2, 3], pero es cierto que el autor quiso afirmar que Dios bendijo y santificó el séptimo día como día de reposo sabático” (G. F. Waterman, The Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, t. 5, p. 183). Evidentemente, Génesis 2:2 y 3 enseña el origen divino y la institución del sábado como día de bendición para toda la humanidad.
Lee Marcos 2:27. Jesús dice que el sábado fue hecho literalmente para el “hombre”, término genérico que abarca a la humanidad en su conjunto, en contraposición a los judíos solamente..
¿Por qué Dios descansó el séptimo día? ¿Lo necesitaba? ¿Qué otro propósito podría haber tenido su descanso?
Aunque algunos comentaristas han sugerido que Dios necesitaba descanso físico después de la Creación, el verdadero propósito del descanso de Dios era brindar un ejemplo divino para la humanidad. La humanidad también debe trabajar durante seis días y luego descansar el sábado. El teólogo Karl Barth sugirió que el reposo de Dios al final de la Creación era parte del “pacto de gracia”, en el que se invitaba a la humanidad ‘a descansar con él [...] participar en el reposo [de Dios]’ ” (Church Dogmatics, t. 3, parte 1, p. 98).
Al día siguiente de la creación del hombre y la mujer, Dios, en su amor, los llamó a descansar en camaradería, a establecer una comunión íntima con él, a cuya imagen habían sido creados. Ese compañerismo y esa comunión durarían para siempre. Desde la caída de la humanidad, el sábado ha ofrecido un punto culminante semanal en nuestra vida con el Salvador.
■ ¿Cómo responderías si alguien te preguntara cómo ha beneficiado la observancia del sábado tu relación con el Señor?
Domingo
“Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios” (Job 38:7), el sábado fue dado al mundo para que la humanidad recordara por siempre que en seis días Jehová creó los cielos y la tierra. Descansó el séptimo día y lo bendijo como día de reposo, dándolo a los seres que creó, para que lo recordaran a él como Dios verdadero y viviente.
Por su gran poder, no obstante la oposición de Faraón, Dios libró a su pueblo de Egipto para que guardaran su ley que había sido dada en el Edén. Los condujo al Sinaí para que escuchasen la proclamación de su ley.
Al proclamar los Diez Mandamientos a los hijos de Israel con su propia voz, Dios demostró su importancia. En medio de una grandiosidad pavorosa, dio a conocer su majestad y autoridad como Gobernador del mundo. Lo hizo para grabar en la mente de su pueblo la santidad de su ley y la importancia de observarla. El poder y la gloria con que fue dada la ley revelan su importancia. Es la fe una vez dada a los santos por Cristo nuestro Redentor hablando desde el Sinaí (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 209, 210).
Tenemos la positiva Palabra de Dios en cuanto al sábado…
¿Es posible que se adjudique y se reúna tanta importancia en torno a los que observan el sábado, y sin embargo nadie pueda decir cuándo llega el sábado? Entonces ¿dónde está el pueblo que lleva la insignia o señal de Dios? ¿Cuál es la señal? El sábado, séptimo día, que es el día que el Señor bendijo y santificó, y lo estableció santo, con grandes castigos por su transgresión.
El sábado, como séptimo día, no se halla en ninguna incertidumbre. Es el monumento conmemorativo de la obra de creación. Es un monumento conmemorativo establecido por el cielo, que debe observarse como una señal de obediencia. Dios escribió toda la ley con su dedo en dos tablas de Piedra (Mensajes selectos, t. 3, p. 364).
El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito. Dios no desea que sus criaturas sufran una hora de dolor que pueda ser aliviada en sábado o cualquier otro día…
La obra del cielo no cesa nunca, y los hombres no debieran nunca descansar de hacer bien. El sábado no está destinado a ser un período de inactividad inútil. La ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho es lícita en ese día; pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas. La obra que hacía Cristo al sanar a los enfermos estaba en perfecta armonía con la ley. Honraba el sábado (El Deseado de todas las gentes, p. 177).
EL SÁBADO ANTES DEL SINAÍ
“Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana” (Éxo. 16:23).
Observa lo que revela este relato:
1. Solo se podía usar una porción regular de maná por día, pero al sexto día se debía recolectar doble porción.
2. No se encontraba maná en sábado.
3. La porción extra necesaria para el sábado se conservaba
intacta desde el sexto día, pero el maná no se conservaba intacto ningún otro
día.
¿Qué revela esta historia sobre la santidad del sábado antes de la
promulgación de la Ley en el Sinaí? (Ver Éxo. 16:23-28.)
“De hecho, la ecuación del sábado con el séptimo día; la declaración de que el Señor les dio a los israelitas el sábado y el registro de que el pueblo, por orden de Dios, descansó el séptimo día; inequívocamente, todo apunta a la institución primigenia [en la Creación] del sábado” (G. F. Waterman, The Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, t. 5, p. 184).
1. ¿Cuál es el día de preparación para el sábado?
2. ¿Qué día de la semana es sábado?
3. ¿Qué clase de día debía ser el sábado?
4. El sábado ¿es un día de ayuno?
5. El sábado ¿es una prueba de lealtad a Dios?
■ Tu conocimiento del sábado en la actualidad ¿en qué medida coincide con lo que enseña Éxodo 16 sobre el sábado?
Lunes
El sábado fue incorporado en la ley dada desde el Sinaí; pero no fue entonces cuando se dio a conocer por primera vez como día de reposo. El pueblo de Israel había tenido conocimiento de él antes de llegar al Sinaí. Mientras iba peregrinando hasta allí, guardó el sábado. Cuando algunos lo profanaron, el Señor los reprendió diciendo: “¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?” Éxodo 16:28.
El sábado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a conocer al hombre en el Edén, y como los demás preceptos del Decálogo, es de obligación imperecedera. Acerca de aquella ley de la cual el cuarto mandamiento forma parte, Cristo declara: “Hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley”. Así que mientras duren los cielos y la tierra, el sábado continuará siendo una señal del poder del Creador. Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios será honrado por todos los que moren debajo del sol. “De sábado en sábado”, los habitantes de la tierra renovada y glorificada, subirán “a adorar delante de mí, dijo Jehová”. Mateo 5:18; Isaías 66:23 (El Deseado de todas las gentes, pp. 249, 250).
Aunque deben hacerse preparativos para el sábado durante toda la semana, el viernes es un día especial de preparación. Por medio de Moisés, el Señor dijo a los hijos de Israel: “Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana”. “El pueblo se esparcía, y recogía [el maná], y lo molía en molinos, o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera, o hacían de él tortas”. Éxodo 16:23; Números 11:8. Había algo que hacer para preparar el pan enviado por el cielo a los hijos de Israel. El Señor les dijo que esta obra debía hacerse en viernes, día de preparación. Esto era una prueba para ellos. Dios deseaba ver si querían santificar el sábado o no.
Estas indicaciones de los labios de Jehová son para nuestra instrucción. La Biblia es una guía perfecta, y si se estudian sus páginas con oración y corazón dispuesto a comprender, nadie necesita errar acerca de esta cuestión (Testimonios para la iglesia, t. 6, 356).
La muerte entró en el mundo a causa de la transgresión. Pero Cristo dio su vida para que el hombre tuviera otra oportunidad. Él no murió en la cruz para abolir la ley de Dios, sino para asegurarle al hombre un segundo tiempo de gracia. No murió para que el pecado llegara a ser un atributo inmortal; murió para asegurar el derecho a destruir a aquel que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Sufrió plenamente la sanción que merecía el quebrantamiento de la ley por parte del mundo entero. Esto lo hizo, no para que los hombres continuaran en la transgresión, sino para que reanudaran su lealtad y guardaran los mandamientos de Dios y su ley como la niña de su ojo (Testimonios para los ministros, p. 134).
LA SEÑAL DEL PACTO
“Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” (Éxo. 31:16, 17).
Cuatro veces las Escrituras designan el sábado como una “señal” (Éxo. 31:13, 17; Eze. 20:12, 20). Una “señal” no es un “símbolo” en el sentido de que sea algo que tipifique, represente o recuerde otra cosa naturalmente, porque ambos comparten cualidades similares (p. ej., un símbolo de un puño a menudo denota “poder”). En la Biblia, el sábado como “señal” funcionaba como una marca, un objeto o condición exterior, destinado a transmitir un mensaje distintivo. Nada de la señal en sí la vinculaba especialmente con el Pacto. El sábado era una señal de pacto “entre mí y vosotros por vuestras generaciones” (Éxo. 31:13) solo porque Dios dijo que así era.
¿Por qué el Señor usaría el día de reposo como una señal del Pacto? ¿Qué
tiene el sábado que lo hace un símbolo tan apropiado de la relación
salvífica con Dios? Si recordamos que un aspecto esencial del Pacto es que
somos salvos por gracia, que las obras no pueden salvarnos, ¿qué tiene el
sábado en sí que lo convierte en un símbolo tan bueno de esa relación? (Ver
Gén. 2:3; Heb. 4:1-4.)
Lo fascinante del sábado como señal del Pacto de gracia es que durante siglos los judíos han entendido que el sábado es la señal de la redención mesiánica. Veían en el sábado un anticipo de la salvación en el Mesías. Debido a que entendemos que la Redención proviene solo de la gracia, y porque entendemos que el Pacto es una alianza de gracia, el vínculo entre el sábado, la Redención y el Pacto se hace evidente (ver Deut. 5:13-15). Por lo tanto, contrariamente a la opinión común, el sábado es una señal de la gracia salvífica de Dios; no es una señal de salvación por obras.
■ ¿Cómo entiendes lo que significa “descansar” en sábado? ¿Cómo descansas el sábado? ¿Qué haces diferente ese día que lo convierte en una “señal”? Alguien que te conoce ¿podría observar tu vida y ver que el sábado es realmente un día especial para ti?
Martes
De los diez mandamientos, solo el cuarto contiene el sello del gran Legislador, Creador del cielo y de la tierra. Los que obedecen este mandamiento toman sobre sí su nombre, y son suyas todas las bendiciones que entraña. “Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde: haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia: Jehová alce a ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Números 6:22–27.
Por medio de Moisés fue dada también la promesa: “Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti”. Deuteronomio 28:9, 10 (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 352).
Cristo es el autor y consumador de nuestra fe, y cuando nos entregamos en sus manos, creceremos continuamente en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador. Progresaremos hasta que lleguemos a la estatura plena de hombres y mujeres en Cristo. La fe obra por el amor y purifica el alma, eliminando el amor al pecado que conduce a la rebelión contra la ley de Dios y a su transgresión… El carácter se transforma por medio de la obra del Espíritu Santo, y la mente y la voluntad del ser humano se colocan en perfecta conformidad con la voluntad divina, y esto está de acuerdo con la norma divina de justiciar. A todos aquellos que son así transformados Cristo dirá: “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”. Apocalipsis 22:14 (That I May Know Him, p. 162; parcialmente en A fin de conocerle, p. 163).
Debemos cuidar celosamente los extremos del sábado. Recordemos que cada momento del mismo es un tiempo santo y consagrado. Siempre que se pueda los patrones deben dejar en libertad a sus obreros desde el viernes al medio día hasta el principio del sábado. Dadles tiempo para la preparación, a fin de que puedan dar la bienvenida al día del Señor con espíritu tranquilo. Una conducta tal no os infligirá pérdidas, ni aun en las cosas temporales…
Antes que empiece el sábado, tanto la mente como el cuerpo deben retraerse de los negocios mundanales, Dios puso el sábado al fin de los seis días de trabajo para que los hombres se detengan y consideren lo que han ganado en la semana en su preparación para el reino puro que no admitirá a ningún transgresor. Debemos hacer cada sábado un examen de nuestra conciencia para ver si la semana transcurrida trajo ganancia o pérdida espiritual (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 357).
SEÑAL DE SANTIFICACIÓN
“En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico” (Éxo. 31:13).
Un pasaje referente al sábado excepcionalmente rico es Éxodo 31:12 al 17, que
esboza las instrucciones del Señor para la construcción del Santuario y el
establecimiento de sus servicios (Éxo. 25:1-31:11).
El concepto del
sábado como “señal”, una señal visible, externa y eterna entre Dios y su
pueblo, se expresa aquí de esta manera por primera vez. El texto en sí
contiene algunos conceptos fascinantes dignos de nuestro estudio. En este
texto se unen dos nuevas ideas:
1. El sábado como señal de conocimiento.
2. El sábado como señal de santificación.
Considera el aspecto de la señal relacionada con el conocimiento. La
interpretación hebrea del conocimiento incluye aspectos intelectuales,
relacionales y emocionales. En este sentido, “saber” no significaba
simplemente conocer un hecho, especialmente cuando este involucraba a una
persona. También implicaba mantener una relación significativa con aquel a
quien se conoce. Por lo tanto, conocer al Señor significaba tener una buena
relación con él: servirlo (1 Crón. 28:9); temerlo (Isa. 11:2); creerle (Isa.
43:10); confiar en él y buscarlo (Sal. 9:10); e invocar su Nombre (Jer.
10:25).
Busca cada uno de los versículos del párrafo anterior. ¿De qué manera estos
textos nos ayudan a comprender lo que significa “conocer” al Señor?
Además, el sábado tiene un significado como señal de santificación. Implica que Jehová “santifica” a su pueblo (comparar con Lev. 20:8) al hacerlo “santo” (Deut. 7:6).
El proceso de santificación es tanto la obra del amor redentor de Dios como la
obra salvífica y redentora de Dios. La justificación y la santificación son
actividades de Dios: “Yo Jehová [...] os santifico” (Lev. 20:8). Por lo tanto,
el sábado es una señal que imparte el conocimiento de Dios como Santificador.
“El sábado, que fue dado al mundo como señal de que Dios es el Creador, es
también la señal de que es el Santificador” (TI 6:352).
■ Reflexiona sobre el día de reposo y el proceso de santificación, y el hecho de ser santificados. ¿Qué función cumple la observancia del sábado en este proceso? ¿Cómo puede el Señor valerse de nuestra experiencia de observancia del sábado para santificarnos?
Miércoles
Al observar el sábado, los hijos de Israel se diferenciarían de todas las demás naciones. “En verdad vosotros guardaréis mis sábados dijo el Señor porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”. Éxodo 31:13…
El sábado es señal de una relación que existe entre Dios y su pueblo, de que son sus súbditos obedientes, que guardan su ley. La observancia del sábado es el medio ordenado por Dios para conservar el conocimiento de sí mismo y de distinguir entre sus sujetos leales y los transgresores de su ley.
Esta es la fe una vez dada a los santos, que están ante el mundo con fuerza moral. Manteniendo firmemente esta fe (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 210).
El sábado que fue dado al mundo como señal de que Dios es el Creador, es también la señal de que es el Santificador. El poder que creó todas las cosas es el poder que vuelve a crear el alma a su semejanza. Para quienes lo santifican, el sábado es una señal de santificación. La verdadera santificación es armonía con Dios, unidad con él en carácter. Se recibe obedeciendo a los principios que son el trasunto de su carácter. Y el sábado es la señal de obediencia. El que obedece de corazón al cuarto mandamiento, obedecerá toda la ley. Queda santificado por la obediencia.
A nosotros, como a Israel, nos es dado el sábado “por pacto perpetuo”. Para los que reverencian el santo día, el sábado es una señal de que Dios los reconoce como su pueblo escogido. Es una garantía de que cumplirá su pacto en su favor. Cada alma que acepta la señal del gobierno de Dios, se coloca bajo el pacto divino y eterno. Se vincula con la cadena áurea de la obediencia, de la cual cada eslabón es una promesa (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 352).
Por haber sido hecho el sábado para el hombre, es el día del Señor. Pertenece a Cristo. Porque “todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho”. Juan 1:3. Y como lo hizo todo, creó también el sábado. Por él fue apartado como un monumento recordativo de la obra de la creación. Nos presenta a Cristo como Santificador tanto como Creador. Declara que el que creó todas las cosas en el cielo y en la tierra, y mediante quien todas las cosas existen, es cabeza de la iglesia, y que por su poder somos reconciliados con Dios. Porque, hablando de Israel, dijo: “Díles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico”, (Ezequiel 20:12) es decir, que los hace santos. Entonces el sábado es una señal del poder de Cristo para santificarnos. Es dado a todos aquellos a quienes Cristo hace santos. Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 255).
ACUÉRDATE DEL SÁBADO
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxo. 20:8).
El sábado fue y es una señal para que el hombre se acuerde, o recuerde. El uso de la palabra acordarse puede tener varias funciones. En primer lugar, acordarse de algo implica mirar hacia atrás, mirar hacia el pasado. En este caso, el sábado nos señala la Creación por mandato divino, que culminó con la institución del sábado como día de descanso semanal y de comunión especial con Dios.
El mandato de recordar tiene implicaciones también para el presente. No solo debemos “recordar” el sábado (Éxo. 20:8), debemos “guardarlo” y “santificarlo” (ver Deut. 5:12). Por lo tanto, el sábado tiene importantes implicaciones para nosotros ahora, en el presente.
Finalmente, recordar el sábado también nos señala hacia adelante. Quien se acuerda de guardar el sábado tiene un futuro prometedor, rico y significativo con el Señor del sábado; su relación de pacto permanece porque persevera en el Señor. Nuevamente, cuando entendemos que el Pacto es una relación entre Dios y la humanidad, el sábado, que puede ser de gran ayuda para fortalecer esa relación, adquiere una importancia específica.
De hecho, al recordar la Creación y a su Creador, el pueblo de Dios también recuerda los misericordiosos actos de salvación por parte de Dios (ver Deut. 5:14, donde el sábado se considera, en este contexto, una señal de la liberación de Egipto, y un símbolo de la salvación definitiva que se encuentra en Dios). La Creación y la Re-Creación van juntas. La primera hace posible la segunda. El sábado es una señal que comunica que Dios es el Creador del mundo y el Creador de nuestra salvación.
■ “Mediante la santificación del sábado debemos demostrar que somos su pueblo. Su Palabra declara que el sábado ha de ser la señal que distinguirá al pueblo que guarda los mandamientos. [...] Los que guardan la Ley de Dios serán uno con él en la gran controversia comenzada en el cielo entre Satanás y Dios” (MS 2:196).
■ Analiza esta declaración de la sierva del Señor. ¿Qué tiene el sábado que lo convierte en algo que nos puede distinguir como “el pueblo que guarda los mandamientos” quizá más que cualquiera de los otros mandamientos?
Jueves
En el mismo principio del cuarto precepto, Dios dijo: “Acuérdate” (Éxodo 20:8), sabiendo que el hombre, dada la multitud de sus preocupaciones y dudas, se vería tentado a excusarse de satisfacer plenamente los requisitos de la ley, o, en el apremio de los negocios mundanos, se olvidaría de su importancia y santidad. “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra” (Éxodo 20:9); es decir, los quehaceres usuales de la vida, que persiguen las ganancias mundanas o el placer. Estas palabras son muy explícitas; no puede haber error (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 245, 246).
Durante toda la semana, debemos recordar el sábado y hacer preparativos para guardarlo según el mandamiento. No solo debemos observar el sábado en forma legal. Debemos comprender su importancia espiritual sobre todas las acciones de nuestra vida. Todos los que consideren el sábado como una señal entre ellos y Dios y demuestren que Dios es quien los santifica, representarán los principios de su gobierno. Pondrán diariamente en práctica las leyes de su reino. Diariamente rogarán que la santificación del sábado descanse sobre ellos. Cada día tendrán el compañerismo de Cristo y ejemplificarán la perfección de su carácter. Cada día su luz brillará para los demás en sus buenas obras (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 355).
En el nombre del Señor aconsejo a todo su pueblo a confiar en Dios, y no empezar a prepararse ahora para encontrar una posición fácil con relación a cualquier emergencia del futuro, sino a permitir que Dios haga los preparativos para la emergencia…
Cuando el cristiano está esperando deberes y severas pruebas que anticipa que vendrán sobre él debido a su profesión de fe cristiana, es propio de la naturaleza humana contemplar las consecuencias y evadirlas y esto ocurrirá en forma decidida a medida que nos acercamos al fin de la historia de la tierra. Podemos ser animados por la veracidad de la Palabra de Dios, de que Cristo nunca defraudó a sus hijos como su seguro Dirigente en la hora de la prueba; pues tenemos el registro veraz, de que los que han estado bajo los poderes opresores de Satanás han tenido a su disposición una gracia proporcional a sus días. Dios es fiel y no permitirá que seamos tentados más de lo que podamos soportar…
Puede haber grandes montañas de dificultades en cuanto a cómo cumplir con las demandas de Dios y [sin embargo] no aparecer como que se desafían las leyes del país. El [creyente] no debe estar haciendo grandes preparativos para protegerse de las pruebas, porque es solo un instrumento de Dios, y debe avanzar con un solo gran propósito, con su mente y su alma fortalecidas día tras día, para no sacrificar un solo principio de su integridad; sin embargo, no se jactará, no expresará ninguna amenaza, ni dirá lo que hará o no hará, pues no sabrá lo que va a hacer hasta que sea probado (Mensajes selectos, t. 3, pp. 454, 455).
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee Elena de White, Comentario bíblico adventista, t. 7, pp. 978-981;
Testimonios para la iglesia, t. 6, “La observancia del sábado”, pp. 351-353;
Patriarcas y profetas, “Del Mar Rojo al Sinaí”, pp. 301-304.
Los Diez
Mandamientos definen en forma integral y fundamental las relaciones humanas y
divino-humanas. El mandamiento que está en el centro del Decálogo es el del
sábado. Este identifica al Señor del sábado de una manera especial e indica su
esfera de autoridad y propiedad. Toma nota de estos dos aspectos: (1) la
identidad de la Deidad: Yahvéh (Señor), que es el Creador (Éxo. 20:11; 31:17)
y, por lo tanto, quien ocupa un lugar único; (2) la esfera de su propiedad y
autoridad: “los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos
hay” (Éxo. 20:11; comparar con 31:17). En estos dos aspectos, el mandamiento
del sábado tiene las características típicas de los sellos de los documentos
de tratados internacionales del antiguo Cercano Oriente. Estos sellos
generalmente se encuentran en el centro de los documentos de un tratado y
también contienen (1) la identidad de la deidad (generalmente, un dios pagano)
y (2) la esfera de propiedad y autoridad (generalmente, un área geográfica
delimitada).
“La santificación del Espíritu destaca la diferencia entre aquellos que tienen el sello de Dios y los que guardan un día falso de reposo.
“Cuando llegue la prueba, se manifestará claramente qué es la marca de la bestia: es la observancia del domingo. [...]
“Dios ha establecido el séptimo día como su día de reposo. [Se cita Éxo. 31:13, 17, 16.]
“De este modo, se traza la distinción entre los leales y los desleales. Los que desean tener el sello de Dios en su frente deben guardar el día de reposo del cuarto Mandamiento” (“Comentarios de Elena de White”, en CBA 7:991, 992).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee Levítico 19:30. Observa cómo se vinculan el Santuario y el sábado. En
vista de lo que hemos aprendido hasta ahora, ¿de qué es señal el sábado? ¿Por
qué tiene tanto sentido ese vínculo?
2. Hazte esta pregunta: Guardar el sábado ¿me ha ayudado a fortalecer mi experiencia con el Señor? Si no es así, ¿qué cambios puedes hacer?
Resumen: El día de reposo es una señal del Pacto que se extiende hasta el momento de la consumación del Plan de Salvación. Este rememora la Creación y, como señal del Pacto de gracia, nos indica la Re-Creación final, cuando definitivamente Dios haga nuevas todas las cosas.
Viernes
Primeros escritos, “El misterio de iniquidad”, pp. 213–217;
Testimonios para la iglesia, “La observancia del sábado”, t. 6, pp. 351–353.
"LA PROMESA: EL PACTO ETERNO CON DIOS"
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Dios lo bendiga!!!
Lección 9
EL SÁBADO ENSEÑARÉ...
Texto clave: Éxodo 31:16
Parte I: RESEÑA
El sábado es más que una mera porción de tiempo; es la promesa de una relación rica y significativa con Dios. Es un día en que dejamos todo de lado en nuestra vida excepto a Dios, y nos tomamos el tiempo para fortalecer nuestra relación con él.
Parte II: COMENTARIO
El sábado puede entenderse solamente si consideramos su génesis. El término reposo en Génesis 2:3 deriva de la forma verbal hebrea shabath (reposar, celebrar, cesar, desistir del trabajo, poner fin, descansar, completar, guardar el sábado, observar). Curiosamente, este verbo está relacionado con la observancia del shabat semanal (sábado, día de reposo sabático). Lee Levítico 25:2.
Los orígenes
Desde el principio, los mandamientos expresados en relación con el pecado no eran necesarios para Adán y Eva en Génesis 2, porque no existía pecado. Por otro lado: “La ley de Dios existía antes de la creación del hombre, de lo contrario, Adán no podría haber pecado” (Elena de White, Signs of the Times, 14 de marzo de 1878).
Mientras tanto, el ejemplo autoritativo del Padre de Adán al guardar el sábado era más que un mandato. Desde la perspectiva del Edén, un hijo creado sigue el ejemplo de un Padre-Creador. Por lo tanto, siglos antes de la existencia de los judíos, el sábado de la Creación se convirtió en un monumento conmemorativo sin parangón en el tiempo, ya que valida a Cristo como Creador y Soberano cósmico (Mat. 12:8; Mar. 2:28; Juan 8:58).
Por lo tanto, el Shabbat (sábado) cumple una función cosmológica, más que simplemente teológica. Sirve para explicar qué opinaba Yahvéh de su creación. Básicamente, Yahvéh imprimió su sello divino en este día como un testamento inmutable de su majestuosa función como Artífice cósmico. Por lo tanto, cuando Yahvéh descansó el séptimo día, lo reservó divinamente para el cosmos.
“El sábado es la pausa que refresca. El patrón es de seis días y un día. Seis días de trabajo y un día de descanso. […] Yahvéh, el director de la sinfonía cósmica, ordena su composición en un compás de 6/7. ¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, descanso!” (C. E. Bradford, Sabbath Roots: The African Connection, p. 58). “El día de reposo del cuarto mandamiento fue instituido en el Edén” (HR 145).
El sábado antes del Sinaí
“Los misiólogos reconocen una conciencia hebraica entre los pueblos africanos. […] W. W. Oliphant, un líder de la iglesia africana en los primeros años del siglo XX, dice que ‘el sábado en Etiopía se ha guardado desde los días de Nimrod, alrededor de 2140 a.C. (lee Gén. 10:8, 9), es decir, 700 años antes del nacimiento de Moisés. […] Los africanos, o etíopes, habían observado el sábado desde los días de Nimrod, el hijo de Cus’ ” (C. E. Bradford, Sabbath Roots: The African Connection, p. 26).
La señal del Pacto
“El sábado es una señal de pacto ‘entre mí y vosotros por vuestras generaciones’ (Éxo. 31:13; comparar con Eze. 20:12). […] Que una persona guarde el día de reposo con el espíritu correcto significa que está en una relación salvífica con Dios.
“El sábado, como señal, imparte al creyente ante todo el conocimiento de que el Señor es su Dios del pacto. También indica que el Señor ‘santifica’ a su pueblo (Lev. 20:8; 21:8; 22:32; Eze. 37:28). […]
“El sábado funciona en otro sentido como una señal. Sirve como una marca de separación, indicando a las personas de otras religiones o a las personas que no guardan el sábado que existe una relación única entre Dios y su pueblo que guarda el sábado” (G. F. Hasel y M. G. Hasel, The Promise: God’s Everlasting Covenant, pp. 86-88). (Lee Éxo. 32; Deut. 5:15).
Señal de santificación
El sábado de la Creación es sin duda el santuario de Dios consagrado en el tiempo. En otras palabras: “Yahvéh, después de haber puesto lo mejor en su creación, declara que es muy buena. Entonces, como artista consumado que es, Dios toma la tela del tiempo y hace algo especial con ella el sábado, una catedral en el tiempo, esculpida a partir de horas y minutos y hecha de la sustancia de la eternidad. Un regalo de su mismo corazón.
“Debe tenerse en cuenta que Dios no hace el sábado y lleva a la humanidad hacia este. Él crea a Adán y a Eva y les trae el sábado” (C. E. Bradford, Sabbath Roots: The African Connection, p. 51; ver Eze. 20:12, 20).
Acuérdate del sábado
“Israel conocía a sus vecinos demasiado bien para desazón de los profetas. […] No podemos pasar por alto el hecho de que junto al fuego los ancianos relataban los días de la Creación e indudablemente el día al que todos los demás apuntaban, el sábado. La ‘gran historia’ se fijó en la psiquis colectiva de los pueblos primitivos. El conocimiento del sábado solo puede olvidarse en rebelión contra el Dios que creó todas las cosas.
“Por eso, el mandamiento del sábado comienza con ‘acuérdate’. El sábado siempre se remonta al evento de la Creación (Éxo. 20:8-10).
“Si Yahvéh nos ordena hoy que recordemos el sábado, debió haber habido un tiempo en que él ordenó su observancia por primera vez. De hecho, este es el mensaje de la experiencia de Israel con el maná, que Yahvéh enviaba durante seis días pero lo discontinuaba el séptimo. En este caso, no repite el mandato porque, incluso antes del monte Sinaí, lo conocían. […] El hecho de que la palabra ‘acuérdate’ se inserte en el mandamiento indica que se ha dado antes y no necesita reiterarse constantemente” (C. E. Bradford, Sabbath Roots: The African Connection, pp. 79, 80).
La palabra acuérdate se incluyó porque necesitamos “decir ‘sí’ al Señor del sábado poniéndo[nos] a su disposición. Significa, en vez de confiar en nuestras propias realizaciones, reconocer lo que Dios ha hecho por nosotros. Significa dejar de preocuparnos por las cosas que deseamos y empezar a ocuparnos de las necesidades de los otros […]. Significa olvidar nuestros intereses egoístas para, como María, honrar a Cristo como nuestro huésped de honor” (S. Bacchiocchi, Reposo divino para la inquietud humana: Estudio teológico sobre la actualidad del mensaje del sábado, p. 96).
Parte III: APLICACIÓN A LA VIDA
La Ley de Dios dice que debemos santificar el día de reposo y que en él no debemos trabajar. Los hebreos se tomaban este mandamiento muy en serio. Los fariseos y demás maestros de la ley enfatizaban que “llevar una carga” se consideraba trabajo. Para evitar malentendidos, fueron muy específicos sobre lo que era una carga. Una carga era, por ejemplo, una comida del mismo peso que un higo seco, suficiente vino para mezclar en una copa, suficiente leche para un trago, suficiente miel para poner en una herida, etcétera, etcétera, etcétera.
- Con restricciones tan estrictas, podemos imaginarnos las muchas horas que la gente pasaba discutiendo sobre lo que el prójimo debería haber hecho o no en sábado. ¿En qué medida estamos atrapados en baches legalistas similares? ¿Cuáles son los peligros de ser legalista? ¿Significa esto que debemos descartar las normas de la iglesia que no sean puramente bíblicas? Explica.
- Se ha dicho que la enseñanza es falsa si produce una religión que consiste única o principalmente en la observancia de lo externo. ¿Cuán fácil es confundir la espiritualidad, nuestra relación con Cristo, con las prácticas religiosas? ¿Cuáles son sus peligros? ¿Podría existir el peligro de que la Iglesia Adventista del Séptimo Día caiga en esa trampa?
- En la antigüedad, la observancia sabática por parte de los judíos les ganó una reputación de pereza. Sobre la base de tu observancia del sábado, ¿crees que la gente te considera un observador de la Ley o un amante de Dios? ¿Cuál es la diferencia entre estas dos características? Tus prácticas de observancia del sábado, ¿se centran en lo que puedes y no puedes hacer? ¿O se orientan en fortalecer tu relación con tu Salvador? Analiza.
- El Nuevo Pacto es un acuerdo entre tú y Dios basado en una relación íntima. El sábado es un tiempo de calidad que pasas con Dios. Entonces, obviamente, la observancia del sábado es importante para la relación de pacto. ¿Cómo podemos restaurar la santidad y el gozo del sábado en el estilo de vida individual y colectivo?
- La mayoría de las personas religiosas, si se ponen a pensar, admitirán la conveniencia de dedicar un día a la semana a Dios; de hecho, algunos dirán que dedican todos los días a Dios. Sin embargo, ¿cuál es la evidencia de que a Dios le preocupa que honremos no cualquier día, sino el día que él ha santificado y apartado específicamente para ese propósito?
- En nuestro mundo, la gente dedica una gran cantidad de tiempo y dinero a divertirse y a hacer una infinidad de cosas que, presumiblemente, los ayuda a “relajarse”. ¿Cómo se puede distinguir el descanso que se supone que disfrutamos el día de reposo del entretenimiento y la diversión mayormente egocéntricos?
- Como lo entendemos, Dios ciertamente no necesita descansar porque esté cansado, en el sentido que nosotros le damos a esta palabra. Sin embargo, Génesis nos dice que Dios descansó el séptimo día. ¿Por qué Dios tuvo que apartarse de su obra y “descansar”?
- Se nos dice en la Biblia (Éxo. 31:13, por ejemplo) que el sábado debe ser una señal del compromiso de Israel (y podemos inferir que también es del nuestro) con Dios. ¿Es posible que podamos observarlo de manera tal que transmita un mensaje contrario al que se pretende? ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra observancia del sábado representa los ideales de Dios?
- ¿Cómo comunica el sábado la absoluta unicidad de Dios, en comparación con otros dioses o cosas que la gente podría considerar con veneración o estima especiales?
- Usando el sábado como barómetro, verifica si basas tus creencias religiosas en rituales o en una relación con Jesús. Las actividades sabáticas de Jesús ¿cómo reflejaban su relación con el Padre? ¿Qué cambios específicos crees que necesitas hacer en tus prácticas de observancia del sábado?
"LA PROMESA: EL PACTO ETERNO CON DIOS"
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