Lección 2 de Intermediarios
EXTRAÑOS ENTRE NOSOTROS
Algunos eruditos creen que Lucas llevaba un diario de su vida y de lo que sucedía a su alrededor. Lo mismo que cualquier periodista, habrá entrevistado a mucha gente. Hoy seguiremos escuchando lo que Lucas pudo haber oído de alguien que haya sido servidor de Pablo.
Hechos 15:1-19;
Los hechos de los apóstoles, cap. 19, pp. 141-150.
"Creemos que somos salvos por la gracia de nuestro Señor Jesús”
(Hechos 15:11).
Servimos a Dios cuando amamos y aceptamos a los demás así como él lo hace.
No podía entender
por qué discutían. Pensaba que cualquiera podía aceptar a Jesús y ser su
seguidor. El servidor principal de Pablo me explicó que eso era lo que Pablo
trataba de hacer entender a los demás miembros del concilio. Dijo que los
judíos pensaban que los nuevos conversos primero tenían que convertirse en
judíos y practicar sus costumbres.
—Me parece que Pablo tendría que ir a Jerusalén para hablar con los apóstoles —dijo alguien—. Debemos saber qué opinan sobre esto.
—Es una buena idea, pero quisiera que también fueran algunos ancianos de este lugar —sugirió otro—. Tenemos que resolver esto lo antes posible y estar seguros de recibir un informe correcto. ¿Están todos de acuerdo?
El acuerdo fue unánime. Decidieron partir en cuanto estuvieran listos para el
viaje. Así lo hicimos. Viajamos a través de Fenicia, hasta Samaria para que
Pablo pudiera animar a los creyentes que encontraba en su camino. Cuando
llegamos a Jerusalén, los creyentes nos esperaban en la puerta de la ciudad.
Cuando Pablo les anunció la razón de nuestra visita, todos estuvieron de
acuerdo en que debía convocarse a los hermanos a una reunión especial, la cual
fijaron para dos días después.
Me sorprendió la cantidad de gente que se reunió para escuchar a Pablo y Bernabé. Pero también supe que había mucha gente que tenía sus propias ideas en cuanto a que los gentiles aceptaran a Cristo. Todos querían expresar sus opiniones durante la reunión.
Pablo y Bernabé iniciaron la reunión contando lo que había sucedido durante su primer viaje misionero. Hablaron de los milagros obrados por Dios. Pablo se refirió a la ocasión cuando lo apedrearon y lo dejaron por muerto en Listra. Guardó la información más importante para el final: el gran número de gentiles que deseaban aceptar el mensaje de Jesús y su muerte por ellos.
—Un grupo que fue de Jerusalén a Antioquia comenzó a causar problemas —informó Pablo—. Comenzaron a enseñar y a exigir que nuestros hermanos y hermanas gentiles primero tienen que hacerse judíos y prometer que obedecerán las leyes de Moisés antes de poder seguir a Jesús. Están muy equivocados.
Tal como lo había pensado, la gente comenzó a protestar. Pero otros apoyaron a Pablo y dijeron que Dios aceptaba a cualquiera que aceptara a su Hijo. Lo que importaba era que los gentiles escucharan el mensaje de Jesús y lo pusieran en práctica.
Finalmente Pedro, uno de los apóstoles, se levantó para hablar. Dijo:
—Hermanos, hace unos diez años, llevé el Evangelio a Cornelio y su familia, que eran gentiles. Se hicieron creyentes, y Dios mostró su aceptación enviándoles el Espíritu Santo, tal como lo había hecho en Pentecostés. A Dios no le importó quiénes eran. Él acepta a la gente de todas las naciones. Al hacerlo, muestra que las costumbres culturales deben ponerse de lado. No requiere que acepten todas las costumbres de Israel. Recuerden que muchas de nuestras costumbres dieron a la gente una falsa seguridad acerca de su salvación. Sabemos que somos salvados por la muerte de Jesús. Eso también vale para los gentiles.
Cuando Pedro terminó su discurso, nadie dijo nada más. Todos prestaron atención cuando Pablo y Bernabé refirieron el resto de las cosas milagrosas e interesantes que Dios había hecho entre los gentiles durante sus viajes.
Por último, Santiago se levantó para hablar. Parecía que era la persona que dirigía la reunión.
—Escuchen, hermanos —comenzó diciendo—. Pedro nos ha explicado la forma como Dios ha elegido a la gente para su reino, no sólo entre los judíos, sino también de entre los gentiles. En efecto, Dios había dicho en las Escrituras que haría esto. Por lo tanto, es mi parecer que no debiéramos causar dificultad a los gentiles que desean volverse a Dios.
Había concluido la discusión. El Espíritu Santo había hecho que todos se
pusieran de acuerdo. Decidieron que el siguiente paso debía ser llevar las
buenas nuevas a los gentiles que se habían hecho creyentes.
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Dios les bendiga!!!
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