Lección 4 de Intermediarios
EL PRISIONERO CONTENTO
¿Te has preguntado alguna vez si una situación mala podría empeorar más aún? Y después decidiste hacer lo mejor posible dentro de las circunstancias. ¿Lograste ver a Dios en acción aun en tu mala situación? Continúa leyendo el relato de Lucas acerca de cómo Pablo eligió servir a Dios mientras era prisionero, y cuáles fueron los admirables resultados.
Hechos 28:16-31;
Los hechos de los apóstoles, cap. 43, pp. 334-341.
“He aprendido a es tar satisfecho en cualquier situación en la que me en -
cuentre [...] Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”
(Filipenses 4:11-13).
Podemos elegir servir a Dios en las circunstancias más difíciles.
Al llegar a Roma
Oí que Julio, el
centurión romano que nos escoltaba, le decía a Pablo que lo dejaría en
libertad si pudiera hacerlo. Pablo le dijo que no cambiaría en nada su
situación, porque Dios tenía para él una obra que debía hacer en Roma. Dijo
que se sentía contento con eso. Su actitud positiva sigue causándome
asombro.
Cuando llegamos a la ciudad, Julio hizo arreglos para que Pablo viviera por cuenta propia con un guardia, en vez de ponerlo en la prisión imperial con los demás prisioneros. Encontró para nosotros una cómoda casa amueblada.
Por fin Pablo podía vivir con cierta comodidad. Estaría bajo arresto domiciliario. Eso significa que estaría atado constantemente a un soldado, pero podría predicar a todos los que fueran a su casa.
Tres días después
Pablo había pedido información acerca de la comunidad judía que vivía en Roma. Cuando llegó, descubrió que había una numerosa población judía. Se sentó a pensar en sus amigos Aquila y Priscila, a quienes había conocido cuando habían sido expulsados de Roma años antes.
Repitió que era posible servir a Cristo sin importar dónde y en qué circuns tancias estemos. Estuve de acuerdo con él.
Hoy Pablo decidió que ya era tiempo de reunirse con los dirigentes judíos. Quería asegurarse de que conocían la verdad de lo que había sucedido en Jerusalén. Cuando llegaron, les habló con prudencia sobre las razones que habían motivado su encarcelamiento. Le sorprendió que no hubieran escuchado todavía los detalles de parte de los judíos de Jerusalén.
Los judíos estaban curiosos en cuanto a su creencia de que había venido el
Mesías. En lugar de tener que contestar preguntas sobre su deten ción, le
pidieron que les explicara por qué creía que Jesús
era el Mesías. Pablo
les pidió que volvieran a reunir se con él dentro de dos días.
Dos días después
Intrépidamente Pablo dijo a los judíos que Jesucristo de Nazaret era el Mesías de quien habían escrito los profetas. Los judíos de Roma le hicieron preguntas difíciles. Algunos creyeron, pero al final la mayoría no se convenció. Pablo les recordó la profecía de Isaías* acerca de su incredulidad. Finalmente les dijo, con la frustración que me resultaba familiar, que la salvación sería enviada a los gentiles. Esto no pareció importar mucho a los que lo escuchaban.
Podría decir que Pablo estaba desanimado, pero dijo que no importaba, que aprovecharía toda oportunidad para hablar a otros de lo que sabía.
“¿Aun cuando no puedes salir de esta casa?”, le pregunté.
Nunca olvidaré su respuesta. Mientras estaba encadenado, dijo que, a pesar de las circunstancias, predicaría de Cristo, pues esto ero lo que le daba fuerzas.
Dos años después
Los judíos de Jerusalén llegaron hoy. A Pablo no le preocupa mucho que estén aquí para acusarlo. Su demora en venir permitió que la obra floreciera en todas partes. Pablo ha tenido tiempo de escribir cartas de ánimo a las iglesias que estableció. Ha enviado obreros a esas iglesias, como también a lugares a los que no podía ir. Un líder en cadenas. Ahora comprendo por qué Pablo dijo hace dos años que estaba contento en toda circunstancia, sin importar las dificultades que tuviera que padecer. He visto cómo nuestro Señor lo ha fortalecido para la obra, aunque no se encontraba bien de salud.
Timoteo, Marcos, Demas y Tíquico han estado con nosotros. Marcos ha madurado muy bien en el Señor, y está totalmente dedicado al servicio de Pablo. Entiende la manera de pensar de Pablo y trata de complacerlo.
Tuvimos la afluencia constante de visitas a esta casa. Algunas veces reía conmigo al ver la frecuencia y cantidad que venían. ¡Probablemente ni los consejeros de estado recibían tanta gente! Si no le insistía en que parara para descansar, Pablo hablaría con las personas ¡toda la noche! Resongaba y decía que no era un inválido, y yo le recordaba lo que pasaría si no seguía las órdenes del médico.
Después de repetirle vez tras vez, me miraba como si quisiera argüír. En lugar de eso decía:
—Tú has sido más que un médico; has sido un amigo fiel.
Más tarde me presentaba como “mi amado médico”. He sido bendecido grandemente por el tiempo que pasé con él en estos años. He aprendido mucho acerca de la confianza en Dios y la constancia en su servicio a pesar de las dificultades.
*Isaías 6:9, 10
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Dios les bendiga!!!
Me gusta este método de la lección ,por ahora estamos en pandemia y le doy 5 estrellas por es muy buena la información y es casi igual cuando leiamos en un libro la lección
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