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Primarios | Lección 7: El león y el oso | 1er Trimestre 2025 | Año B

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Primarios | Lección 7: El león y el oso | 1er Trimestre | Año B

Lección 7 de Primarios

EL LEÓN Y EL OSO

 

Si deseas tener información sobre las ovejas, ¿dónde buscarías? ¿En la televisión? ¿En Internet? ¿En un libro? Cuando Antonio tuvo que hacer una investigación sobre las ovejas, recordó algo que su madre le había leído en la Biblia. Esto es lo que recordó:


Texto y clase de referencias:
1 Samuel 16, 17:33-36; Salmo 23;
Patriarcas y profetas, caps. 62, 63, pp. 625–632.
Versículo para memorizar:
“El Señor es mi pastor, nada me faltará; en verdes pastos me hace descansar”
(Salmo 23:1, 2).
Mensaje:
No me puedo salvar a mí mismo; Jesús es quien me salva.

 

David cuidaba un rebaño de ovejas en el campo. Estos dóciles animales eran sus amigos y él era su pastor. Llevaba a sus ovejas a beber a los arroyos tranquilos durante el calor del día. Por la tarde las llevaba a pastar a los verdes campos. En la noche dormía afuera con sus ovejas.

Pero David no tenía miedo ni se sentía solo, porque Dios estaba con él. Al cuidar de sus ovejas, David sabía que Dios era su Pastor que lo cuidaba en forma especial.

“Debo estar alerta —se decía a sí mismo cuando le daba sueño—. Una oveja se me puede extraviar mientras duermo”.

Para mantenerse despierto se sentaba a veces sobre una roca y tocaba el arpa que llevaba consigo. Entonces cantaba con voz clara: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Salmo 23:1).

Apenas David veía algún movimiento extraño, soltaba su arpa y tomaba en sus manos la honda. Siempre tenía a mano piedras lisas para lanzarlas a cualquier cosa que amenazara a sus ovejas.

Un día, David vio a un león agazapado entre los matorrales, cerca del arroyo. En el momento en que el león estaba listo para saltar sobre una oveja, David disparó su honda. “Zuuum”, la piedra salió volando por el aire y golpeó al león cerca de una oreja, haciéndolo caer.


El león rugió y huyó por entre los matorrales.

David tomó su honda y fue hasta donde estaban sus ovejas, las contó cuidadosamente para asegurarse de que no faltaba ninguna. Dios había ayudado a David. Dios había guiado la piedra que había espantado al león.

David volvió a sentarse sobre la roca a tocar su arpa. Esta vez cantaba: “Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado” (Salmo 23:4).

Otro día David decidió llevar a sus ovejas a las montañas. Allí podían comer frescos pastos. Pero las montañas eran peligrosas. Había osos que vivían en cuevas y a veces merodeaban en busca de alimento.

David velaba cuidadosamente sus ovejas. Un día notó un movimiento
entre el pastizal. Se puso alerta. Una gran sombra oscura se movía muy cerca de una de sus ovejas.

Rápidamente David sacó su honda, colocó una piedra y entonces la lanzó. La piedra golpeó fuertemente al oso. Este gruñó ferozmente y salió corriendo. Una vez más Dios había ayudado a David a salvar
a sus ovejas.

Esa noche, mientras David llevaba a sus ovejas al redil, confiadamente cantó: “La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor, habitaré para siempre”
(Salmo 23:6).

Al igual que las ovejas, necesitamos que alguien nos cuide. Necesitamos a Jesús, el buen Pastor. No podemos salvarnos a nosotros mismos, solo Jesús nos salva.

 

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Dios les bendiga!!!

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