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Primarios | Lección 2: Una larga caminata | 1er Trimestre 2025 | Año B

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Primarios | Lección 2: Una larga caminata | 1er Trimestre | Año B

Lección 2 de Primarios

UNA LARGA CAMINATA

 

—Yo no quiero ir —se quejó Tania.

—Yo tampoco —respondió Ariel—. Papá dice que Dios desea que él acepte ese nuevo empleo. Me pregunto cómo sabe lo que Dios quiere.

—Vamos a preguntárselo —sugirió Tania. 

—Papi, necesitamos preguntarte algo —dijo Ariel, tirando suavemente de la camisa de su papá—. ¿Cómo puedes estar tan seguro de que Dios desea que nos mudemos de esta casa?

—Esa es probablemente la misma pregunta que alguien debió haberle hecho a Abraham cuando Dios le dijo que se fuera de su ciudad
—dijo el papá—. Vengan conmigo
y les contaré una historia. 


Texto y clase de referencias:
Génesis 12:1–7; Hebreos 11:8–11; Patriarcas y profetas, cap. 11, pp. 103-110.
Versículo para memorizar:
“Entonces oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?Y respondí: ‘Aquí estoy. ¡Envíame a mí!’”
(Isaías 6:8).
Mensaje:
Escucharé cuando Dios me llame a servirle.

 

Abraham estaba siempre cerca de Dios. Oraba a Dios muchas veces al día. Un día Dios le habló. 

—Abraham, ha llegado el momento de que salgas de la ciudad de Ur. Debes dejar a todos tus amigos e ir al lugar que te voy a mostrar.

Seguramente Abraham se sorprendió tanto que no dijo ni una palabra.

¿Por qué querría Dios que dejara su casa y se fuera a vivir a otra parte? Dios le dijo entonces: 

—Te voy a bendecir, Abraham. Te voy a dar hijos, nietos y bisnietos. Tu familia va a crecer hasta formar una nación muy poderosa. Serás la persona más bendecida de la tierra.

Eso tuvo que haber sorprendido a Abraham, porque él y su esposa no habían tenido ni un solo hijo. Eran ya viejos y se habían resignado a la idea de que nunca iban a tener hijos. Pero de todas maneras Abraham y Sara empacaron todas sus pertenencias. Los siervos de Abraham desarmaron las carpas y las doblaron.

Había llegado la hora de partir.

Abraham reunió a todos los que querían irse con él. Lot, un sobrino de Abraham, se unió al grupo. Toda la gente que trabajaba en la casa de Abraham y todas las personas a las que les había enseñado a adorar a Dios, se alistaron para viajar con él.

Colocaron la carga sobre sus asnos y sus camellos. Se pusieron sus mejores sandalias y comenzaron el viaje. Los padres, las madres y los hijos caminaron día tras día por caminos polvorientos. El sol quemaba y el polvo los hacía sentir sed. Los niños pequeños se cansaron y comenzaron a llorar. Pero siguieron caminando.

Finalmente la caravana llegó a la tierra de Canaán. Pero Abraham y Sara, sus siervos, sus asnos y sus camellos continuaron caminando.

¿Cuándo iban a parar? ¿Adónde los llevaba Dios? En Siquem, la tierra donde vivían los cananeos, había un bosque. Cuando Abraham llegó al bosque de Mamré, les dijo a sus siervos que se detuvieran para levantar allí el campamento. Mientras los siervos preparaban el campamento, Dios le habló a Abraham:

—Mira a tu alrededor, Abraham —le dijo—. Esta es la tierra que te voy a dar a ti y a tu familia.

Abraham miró a su alrededor y vio un valle amplio y verde, con hermosas colinas. Vio olivos y árboles de granados, higueras y arroyuelos por doquier. Pero Abraham vio también algo que lo hizo ponerse muy triste. Entre los árboles del bosque había altares en los que mucha gente adoraba a los ídolos. Esto no era lo que esperaba encontrar en la tierra que Dios le había prometido.


Pero la presencia de Dios había animado tanto a Abraham, que inmediatamente juntó piedras para construir un altar. Deseaba adorar a Dios y darle gracias por haberlo acompañado durante el viaje. Deseaba decirle a Dios que estaba dispuesto a ir donde le pidiera.

—También nosotros necesitamos estar dispuestos a escuchar a Dios, así como hizo Abraham —dijo el papá de Tania y Ariel—. Dios le habló directamente. Hoy nos habla a través de su Palabra, la Biblia. Mamá y yo estamos contentos de servir a Dios donde él nos lo pida. Cuando estamos dispuestos a hacerlo, Dios nos hace conocer lo que él quiere. Nos da entendimiento y nos ayuda a saber en nuestro corazón qué desea que hagamos.

 

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Dios les bendiga!!!

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