Lección 12 de Infantes - Año A - Vivos en Jesús
UN RESCATE VALIENTE
«Un amigo es siempre leal» (Proverbios 17:17).
Leal: Cuando eres leal a alguien, nada puede impedir que seas su amigo para siempre. Se puede confiar en que defenderás lo que es verdadero y correcto.
La lección de esta semana se basa en Génesis 14 y en Patriarcas y profetas, cap. 12, pp. 113-116.
Un hogar feliz
Abram se despertó y dio un gran bostezo. Ya había salido el sol, así que era hora de salir de la cama también.
Abram vivía feliz en su hogar rodeado de colinas, donde reinaba la paz. Allí podía hablar con Dios y escucharlo a la sombra de los árboles, mientras cuidaba de los corderos y las cabras. También podía ofrecer sacrificios a Dios en el altar que había construido cerca de su carpa.
Gracias a que Dios lo bendecía, Abram tenía muchos animales, trabajadores y carpas, aunque sabía que lo único que realmente necesitaba era a Dios.
Entre las ciudades de la llanura estaban las tiendas de Lot. Se veía una tierra hermosa, exuberante, verde y en expansión, pero apenas un poquito más allá estaba la bulliciosa ciudad de Sodoma. ¿Recuerdas qué dice la Biblia sobre la gente de Sodoma? Lean Génesis 13:13 para descubrirlo.
A Lot no parecía importarle la maldad de Sodoma. Consideraba que aquella tierra era la mejor, y él quería lo mejor para sí. Lot pensaba que lo mejor era el lugar más hermoso, pero para Abram lo mejor era estar con Dios.
Sodoma
Lot había elegido vivir en la hermosa tierra cercana a la malvada ciudad de Sodoma. Tal vez pensó: «Pondré mi tienda aquí, lejos de la ciudad. No quiero estar demasiado cerca. Creo que estamos lo suficientemente lejos de todas esas personas que toman tan malas decisiones».
Pero no pasó mucho tiempo antes de que Lot empezara a pensar: «Sodoma no está lejos. Puedo ir allí, aunque no muy a menudo».
Y más adelante tal vez pensó: «¡Vamos a Sodoma a divertirnos!».
Y después: «Sodoma tampoco es tan mala. Además, tengo buenos amigos aquí».
Hasta decidir: «Mudémonos a Sodoma. Tiene casas muy bonitas, con paredes y tejado, ¡es mucho mejor que vivir en una carpa! La vida allí será mejor y más cómoda».
Finalmente, quizás llegó a pensar: «Sodoma no es tan mala; de hecho, está muy bien. No sé cómo no me di cuenta antes».
A medida que los días se convertían en semanas, y las semanas en meses, Lot fue cambiando poco a poco de parecer respecto a Sodoma. Sin embargo, la gente que lo rodeaba tomaba decisiones terribles y trataba muy mal a los demás. Definitivamente, aquel no era un buen lugar para Lot.
Es difícil tomar buenas decisiones cuando todo el mundo a tu alrededor toma malas decisiones. La Biblia nos dice que «las malas compañías corrompen el buen carácter» (1 Corintios 15:33).
La Biblia también nos dice cómo podemos ser sabios. ¿Qué nos dice? Lean Proverbios 22:3.
Malas noticias
Se avecinaban problemas para la ciudad de Sodoma. Cuatro reyes guerreros se acercaban, venidos desde muy lejos, para luchar contra ella. ¡Qué sorpresa tan aterradora!
Cinco reyes de los alrededores de Sodoma se unieron para defenderse. ¡Iba a haber una batalla!
Volaban flechas; las espadas se chocaban... Los cuatro reyes eran más fuertes y vencieron. Los asustados reyes de Sodoma y de la cercana Gomorra huyeron. La Biblia dice que los ejércitos «vencedores se llevaron entonces todos los alimentos y cosas de valor que había en Sodoma y Gomorra» (Génesis 14:11, DHH).
¡Lo saquearon todo! ¡No quedó nada! ¿Qué le ocurrió al pobre Lot? Lean Génesis 14:12 para descubrirlo.
¡Oh, no! ¡Lot y su familia fueron llevados como prisioneros!
Hubo un hombre en Sodoma que se escondió de los soldados enemigos. Cuando los soldados se fueron, corrió hasta la carpa de Abram y le contó lo que había sucedido.
Al oír la noticia, Abram se puso triste. ¡Pobre Lot! De inmediato, decidió ser un amigo leal y ayudar a Lot. Pero..., ¡¿cómo?! Abram pensó y oró mucho. Entonces trazó un elaborado plan de rescate. De su propio campamento reunió a 318 hombres valientes para que le ayudaran a salvar a Lot.
A pesar de que Lot había tomado malas decisiones y no había sido lo suficientemente amable como para honrar a su tío, Abram lo amaba y le fue leal al darle generosidad y bondad a cambio. Sabía que «un amigo es siempre leal» (Proverbios 17:17). Abram era como Jesús, que vino a nuestro mundo para morir por nosotros, aunque nosotros hayamos tomado malas decisiones. ¡Jesús nos ama tanto!
Un rescate audaz
Abram reunió rápida y valientemente a sus tropas y corrió en busca de quienes habían hecho prisionero a Lot. La Biblia dice que «se fue hasta Dan a perseguir al enemigo» (Génesis 14:14, PDT).
Los soldados del campamento enemigo no imaginaban que los perseguirían. No creían que a nadie le importaran las personas que habían llevado prisioneras. Pero al leal Abram sí le importaban. Él era además muy fuerte y valiente, y Dios lo ayudó.
Pasó el día y llegó la noche. Los soldados enemigos estaban sentados alrededor del fuego, comiendo y riendo. Sus prisioneros estaban atados cerca de ellos. Creían que todo iba bien, pero ¿qué ocurrió entonces? Lean Génesis 14:15 para descubrirlo.
¡Qué sorpresa se llevaron aquellos soldados!. Abram y sus hombres intervinieron rápidamente y con mucha energía, logrando rescatar a todos los prisioneros.
A veces nos enfrentamos a grandes problemas que nos dan miedo, pero Dios es mucho más grande que cualquier problema que podamos tener, y siempre está con nosotros para ayudarnos. La Biblia dice: «Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad» (Salmo 46:1).
Abram se encuentra con un rey
Después de que le desataran las manos, Lot le dio un gran abrazo a su tío Abram. ¡Se sentía tan feliz de que lo hubiera rescatado!. Aunque Lot había tomado malas decisiones, Abram lo quería mucho. ¿Qué hizo Abram entonces? Lean Génesis 14:16 para descubrirlo.
Era hora de que Abram regresara a su carpa en las colinas. De camino a casa, un rey muy especial salió a recibirlo. Era Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Melquisedec adoraba y seguía a Dios.
«Abram», le dijo Melquisedec, «que Dios te dé bendiciones». «Y bendito sea Dios Altísimo, que derrotó a tus enemigos por ti» (Génesis 14:20).
El corazón de Abram se llenó de gozo. ¡Estaba tan feliz de escuchar esas palabras!. Dios lo había ayudado a ganar la batalla. Todas las cosas que Abram había ganado en la batalla no eran realmente suyas. Dios había ganado la batalla, por lo que Abram quería devolverle algo a Dios.
«Abram dio a Melquisedec una décima parte de todos los bienes que había recuperado» (Génesis 14:20). Así que, por cada diez piezas de oro, ¡le dio una al rey y sacerdote Melquisedec!. Abram le devolvió a Dios lo que ya era suyo.
Hoy podemos ser como Abram. Si nos dan diez monedas, podemos devolverle una a Dios. Es nuestra forma de demostrarle a Dios que le devolvemos lo que es suyo porque él nos pide que lo hagamos. A esto lo llamamos «diezmar». De esta manera también podemos demostrarle a Dios que le somos leales.
Las riquezas de un rey
Otro rey salió a recibir a Abram tras el gran rescate. Era el rey de Sodoma. Estaba contento de que Abram hubiera rescatado a todos los habitantes de su ciudad. Sus amigos y vecinos estaban a salvo.
El rey de Sodoma vio todos los tesoros (la plata, el oro y los objetos valiosos) que Abram había recuperado de los reyes enemigos, y le dijo: «Devuélveme a mi pueblo, el cual fue capturado; pero puedes quedarte con todos los bienes que recuperaste» (Génesis 14:21). ¡Vaya! El rey de Sodoma estaba ofreciendo darle a Abram todo lo que había sido tomado de la ciudad de Sodoma excepto la gente. Tanto oro, tanta plata y tantos animales harían a Abram muy, muy rico.
¿Qué hubieras respondido tú?. Abram negó con la cabeza. ¿Qué le dijo al rey de Sodoma? Lean Génesis 14:22, 23 para descubrirlo.
¡Abram no aceptó recibir nada!. Había sido leal a Lot y ahora mostraba su lealtad a Dios y su confianza en él. Sabía que no necesitaba las riquezas de un rey, pues Dios siempre proveería para él. Dios le había prometido a Abram: «Yo te bendeciré» (Génesis 12:2).
Durante mucho tiempo, los habitantes de Sodoma hablaron de la valentía de Abram cuando se sentaban juntos a las puertas de la ciudad o cuando paseaban por el mercado. Abram era un héroe leal y valiente.
Para leer juntos
(Padres: Lean a la par con su hijo, mirando las ilustraciones de abajo).
¿Cuántas ideas de este trimestre puedes recordar?
En el principio, Dios creó los cielos y la tierra. El 1er día, Dios hizo que brillara la luz en la oscuridad. El 2° día, Dios separó el agua y creó el aire. En el 3er día, Dios creó la tierra, los árboles, deliciosa fruta, ricos vegetales y hermosas flores. El 4° día, Dios creó el sol, la luna y las estrellas. El 5° día, Dios creó los peces y las aves.
El 6° día, Dios creó toda clase de animales, y también a Adán y Eva. El 7° día, Dios descansó, lo bendijo y santificó el día de reposo. Después que Adán y Eva escucharon a la serpiente y comieron de la fruta prohibida en el jardín del Edén, la tierra cambió. La gente se volvió triste y enojada, y ya no todos amaban a Dios. Dios purificó la tierra, y Noé y su familia estuvieron a salvo en el arca.
Mucha gente volvió a poblar la Tierra, y Dios prometió que bendeciría a un hombre, Abram, para que su familia fuera como las estrellas del cielo. Todo lo que nos dice la Biblia es verdad, ya que Dios siempre cumple sus promesas.
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