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Primarios | Lección 4: Cuidar al niño Jesús | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús

Primarios | Lección 4: Cuidar al niño Jesús | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús
Primarios | Lección 4: Cuidar al niño Jesús | 3er Trimestre | Año A | Vivos en Jesús

Lección 4 de Primarios - Año A Trimestre 3 - Vivos en Jesús

CUIDAR AL NIÑO JESÚS

DIOS PUEDE GUIAR MI VIDA.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
«Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti» (Salmo 32:8).
PALABRA DE LA SEMANA:
GUÍA: Significa dar consejos e información para ayudar a hacer algo o resolver un problema o dificultad. La guía nos conduce y encamina cuando necesitamos ayuda, así como una luz orienta a alguien por un camino oscuro en la noche. No todos los consejos son buenos.
REFERENCIA:
La lección de esta semana se basa en Mateo 2:12-18; El Deseado de todas las gentes, cap. 6, pp. 53-57; el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 284-286. Lectura adicional: Las bellas historias de la Biblia, t. 7, pp. 53-62.


Domingo

UN CORAZÓN CORROMPIDO

El rey Herodes recorría a grandes pasos los pasillos de su hermoso palacio. La visita de los sabios de Oriente lo había dejado de muy mal humor. Sus mantos se arremolinaban a su alrededor mientras él comenzaba a tramar un malvado plan.
Los sabios habían emprendido felizmente su camino. No sabían que Herodes ocultaba odio y envidia detrás de las amables palabras que les había dirigido cuando pasaron por Jerusalén en busca del niño Jesús. El rey les había dicho: «Vayan a Belén y busquen al niño con esmero. Cuando lo encuentren, vuelvan y díganme dónde está para que yo también vaya y lo adore» (Mateo 2:8). Pero todo era una mentira. En lugar de adorar al niño Jesús, el rey Herodes planeaba matarlo.
Herodes odiaba que los sabios llamaran «rey de los judíos» (Mateo 2:2) al niño Jesús. Herodes estaba celoso; ¡quería todo el poder para él solo! Cuanto más lo pensaba, más se enojaba.
¿De dónde dice la Biblia que provienen las malas acciones? Lee las palabras de Jesús en MARCOS 7:21-23.
Herodes es un triste ejemplo de lo que puede suceder en el corazón de las personas cuando rechazan a Dios y solo piensan en sí mismas. Los sabios le habían dado la oportunidad de adorar a Jesús y conocer al maravilloso Dios del cielo, así como ellos, pero Herodes rechazó el conocimiento y no quiso la orientación de Dios. El resultado fue un corazón duro y lleno de odio. Herodes nunca sabría que Dios puede «guiarnos al camino de la paz» (Lucas 1:79). ¡Qué triste!
Nuestro maravilloso Dios puede guiar la vida de cualquiera si se lo permite. Todo lo que Dios necesita es nuestro corazón.


Lunes

GUIADOS A CASA SANOS Y SALVOS

Los sabios de Oriente estaban llenos de alegría mientras empacaban sus pertenencias y se preparaban para salir de Belén. Habían encontrado al Mesías y lo habían adorado, así que ahora era el momento de emprender el largo viaje de regreso a casa. Sin saber nada del corazón lleno de odio de Herodes, planeaban detenerse en Jerusalén y compartir con él la maravillosa noticia. Así, él y todo el pueblo hebreo podrían encontrar al niño Jesús y adorarlo también. Eso creían.
Pero Dios tenía un plan diferente. Él velaba por los sabios y sabía que detenerse en Jerusalén era una idea muy peligrosa. ¡Tenía que advertírselos de inmediato! Esa noche, Dios decidió guiarlos a través de un vívido sueño. ¿Qué les dijo Dios que hicieran y cómo respondieron? LEE MATEO 2:12.
Los sabios eran realmente muy sabios. No habían crecido con el conocimiento de Dios, pero habían aprendido a confiar en él porque ya los había guiado de varias maneras. Al principio, Dios los llevó a los rollos de la Biblia para ayudarlos a comprender las cosas asombrosas que veían en los cielos estrellados. Los guio para que lo aceptaran como el Creator. Luego, Dios les mostró las profecías sobre el nacimiento de Jesús para que pudieran comenzar a confiar en él. La Biblia promete lo siguiente: «Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino» (Salmo 119:105).
Luego, Dios los guio mediante la naturaleza; ellos siguieron la brillante estrella de ángeles resplandecientes en el cielo nocturno. Después de que adoraron a Jesús y le entregaron su corazón, Dios usó un sueño para guiarlos de regreso a casa sanos y salvos.
¡Dios también anhela guiarnos! La Biblia dice: «Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios» (Romanos 8:14). A medida que nos acerquemos más a Jesús, vamos a reconocer mejor la guía de Dios en la Biblia, en la naturaleza y de otras maneras.


Martes

¡VÁMONOS RÁPIDO!

La noche estaba oscura y tranquila. Era tarde ya. José abrió los ojos y se despertó al instante. Sí, estaba seguro de lo que tenía que hacer a continuación. En un instante despertó a María y juntos cargaron rápidamente el burrito. Esa noche, en silencio, se apresuraron para alejarse cuanto antes con el precioso Hijo de Dios bien sujeto en los brazos de María.
Dios podía ver que su precioso Hijo corría un terrible peligro. Satanás estaba decidido a destruir a Jesús, mediante el rey Herodes. Pero Dios velaba por su amado Hijo. ¿Qué mensaje le había enviado a José en el sueño? LEE MATEO 2:13.
José alabó a Dios por darle un escondite seguro en Egipto. Mientras recorrían el camino hacia una tierra extranjera, también pudo haber alabado a Dios por los costosos regalos que les entregaron los sabios, pues ayudarían a pagar el viaje y lo necesario para vivir allí.
Dios fue un guía maravilloso en la vida de José y María. Él pensó en sus necesidades y les brindó dirección, protección, dinero para vivir y un lugar seguro donde esconderse. Fueron muy bendecidos al confiar en él.
Así como guio a José para proteger a Jesús, nuestro Dios bondadoso guiará a tus padres, abuelos y otros adultos para protegerte mientras creces. Puede que haya algunos adultos que no quieran mantenerte a salvo, pero siempre habrá muchos que sigan la guía de Dios. Puedes confiar en su guía y protección y dar gracias a Dios por ellos.


Miércoles

UN DÍA MUY MUY TRISTE

El rey Herodes estaba sentado en su trono, furioso. Los siervos temblaban mientras él se enfurecía más. «¿Dónde estaban esos sabios de Oriente?». Mientras contaba los días que habían transcurrido desde su visita, se dio cuenta de algo: Los sabios no iban a volver. ¡Lo habían engañado!
Enfurecido, Herodes llamó a los mejores soldados. «¡El pueblo pagaría por esto!». Los sacerdotes y líderes judíos no le habían dado muchos detalles sobre el recién nacido rey. Herodes estaba seguro de que estaban planeando robarle el trono en secreto y convertir a este bebé en su rey.
Los soldados se inclinaron. En un ataque de cólera, el rey les ordenó que mataran a todos los niños de dos años o menos en Belén y los pueblos aledaños. ¡Qué orden tan terrible para los soldados!
Fue un día muy triste. Dios había deseado proteger a su pueblo de algo sumamente horrible, pero ellos no confiaron en él. Muchos de los líderes judíos se habían vuelto orgullosos: confiaban más en sí mismos que en Dios. ¿Qué promesa de los rollos de la Biblia habían olvidado? LEE SALMO 25:9.
Dios constantemente nos atrae para que sigamos su conducción, la cual siempre estará en armonía con la Biblia. Él dice: «Tus oídos lo escucharán. Detrás de ti, una voz dirá: “Este es el camino por el que debes ir”» (Isaías 30:21). Dios habla a nuestra mente y corazón, y a veces es como si pudiéramos oírlo en voz alta. Podemos elegir escuchar, como los pastores y los sabios, o podemos rechazar su conducción, como Herodes y el pueblo judío. Dios siempre nos dejará elegir.


Jueves

REGRESAR A CASA

José se acostó tranquilamente en su cama. Una sonrisa tenue se dibujó en sus labios mientras cerraba los ojos, listo para dormir. La vida era buena en Egipto. El pequeño Jesús crecía bien; tenía unos tres años. Su familia estaba a salvo, lejos del malvado rey Herodes. Había otros judíos que vivían allí, por lo que no estaban entre desconocidos. Dios los había guiado.
Pronto, José se quedó profundamente dormido. Entonces Dios le dio un sueño a José, el tercero que le enviaba. ¿Qué le dijo el ángel en el sueño que hiciera José? LEE MATEO 2:20.
Una vez más, José y María cargaron el burrito, tal vez incluso con la ayuda del pequeño Jesús. Y se pusieron en camino.
José planeaba establecer su hogar en Belén, pero allí gobernaba Arquelao, el hijo más malvado de Herodes. José temía que le hiciera daño al pequeño Jesús. Dios le habló a José en un cuarto sueño que lo guio muchos kilómetros al norte de Jerusalén, hasta Nazaret, su ciudad natal. Una vez más, la pequeña familia disfrutó del cuidado y la protección de Dios. ¡Fue bueno que confiaran en su guía!
La Biblia cuenta que Dios guiaba a las personas mediante sueños y visiones; y todavía hoy guía a muchos de ese modo. Sin embargo, la guía de Dios está disponible todos los días, no solo en sueños. ¿Puedes pensar en tres formas en las que Dios puede guiarnos?
Dios usa su Palabra, la Biblia. Nos guía a través de las personas y las circunstancias; este cuidado especial se llama providencia. Dios también nos guía por medio del Espíritu Santo, que trae pensamientos al corazón y la mente. Dios es capaz de guiarnos de manera constante de formas que podamos entender. «El Señor los guiará continuamente» (Isaías 58:11).


Viernes

LA CONDUCCIÓN DE DIOS

Cuando dejamos que Dios entre en nuestro corazón, confiamos en él y le pedimos que nos guíe. El rey David permitió que Dios ocupara el trono de su corazón, y escribió en el Salmo 25:4; 5: «Muéstrame la senda correcta, oh Señor; señálame el camino que debo seguir. Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza».
El sabio rey Salomón también nos da consejos sobre la guía de Dios. LEE PROVERBIOS 3:6.
Cuando le contamos a Dios lo que está sucediendo en nuestra vida y le pedimos que nos guíe, él nos ayudará a tomar decisiones sabias; en consecuencia, le permitiremos que nos muestre qué hacer, qué camino tomar. A veces, el camino puede no estar claro al principio, pero podemos seguir orando y confiar en la promesa de Dios en Isaías 48:17: «Yo soy el Señor tu Dios, que te enseñará lo que te conviene y te guía por las sendas que debes seguir».
En Dios encontramos la mejor guía que podríamos tener, porque nos cuida con mucho amor. El Salmo 139:1-3 nos dice que él sabe cuándo nos sentamos, nos acostamos y nos levantamos. Él sabe lo que pensamos y todo lo que decimos y hacemos. Dios sabe todo esto porque nos ama mucho. Podemos corresponderle diciendo: «Me guías con tu consejo y me conduces a un destino glorioso» (Salmo 73:24).


Especial de Sábado

AYUDANTES DE DIOS

A Dios le encanta cuidar y velar por sus hijos. Su guía y protección pueden adoptar muchas formas sorprendentes. Descubre a estos dos ayudantes asombrosos y mantén tus ojos agradecidos atentos a la guía continua de Dios.

GUIADOS POR UN ÁGUILA 

A medida que el sol calentaba, la familia de Cynthia se preocupaba cada vez más. ¿Dónde estaba el tío? ¿Cómo podían encontrarlo? Cynthia es una niña aborigen que vive en Australia. Los aborígenes son los primeros pueblos que habitaron ese territorio. 

En la escuela adventista, Cynthia aprendió que siempre puede pedirle ayuda a Dios. Volvió a mirar al cielo: ¡Realmente necesitaba la ayuda de Dios! El tío, ya anciano, se había alejado de casa. La familia lo buscó todo el día, pero no lo podían encontrar. Cynthia oró para que Dios les ayudara a encontrarlo. 

Al día siguiente, los rescatistas vieron un águila en lo alto de una colina. Estaba mirando hacia el lecho seco de un río. Los rescatistas decidieron seguir la mirada del águila y pronto encontraron al tío desaparecido. 

«Doy gracias a Dios por usar a un águila para ayudarnos a encontrar a mi tío», dijo Cynthia, feliz. También, podemos confiar en que Dios nos guiará en las cosas grandes y pequeñas de la vida. 

Historia adaptada de «Karlundi Kids», de Charlotte Ishkanian, Children's Mission, copyright © 2003 Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día®. Usado con permiso.

GUIADA POR EL ÁNGEL PELUDO DE DIOS 

La única amiga de Menka, de seis años, era Rani, la perrita de un familiar. A esta niña de la India, como la habían separado de su mamá, extrañaba mucho y quería volver a casa. Menka le pidió a Dios que la ayudara a volver con su mamá. Un día, Menka oyó a Rani ladrar, como diciendo: «Sígueme». Menka siguió a Rani hasta la estación, donde acababa de llegar un tren. Menka no veía a Rani y pensó que tal vez estaba en el tren. Menka subió al tren para buscar a Rani y, de repente, el tren comenzó a moverse. 

Cuando el tren se detuvo, Menka se bajó y le preguntó a un empleado de la estación en qué ciudad se encontraba. Cuando el hombre se lo dijo, los ojos de Menka se iluminaron. «¡Mi mamá vive aquí!», pensó. Así que le dijo al empleado el nombre de su mamá y él la llevó a casa. Su mamá abrazó a Menka con fuerza. 

—¿Cómo llegaste a casa? —le preguntó su mamá.

—Seguí a Rani hasta el tren —respondió Menka—. No pude encontrarla y entonces el tren empezó a moverse. Cuando se detuvo, estaba aquí.

—Hmm —musitó su mamá—. Quizá Rani no era una perrita, sino un ángel, ¡un ángel peludo! 

La mamá y Menka le dieron gracias a Dios por enviar a un ángel para guiar a Menka a casa sana y salva. 

Historia adaptada de «Guided by God's Furry Angel», de Charlotte Ishkanian, Children's Mission, copyright © 2007 Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día®. Usado con permiso.


LECCIONES DE PRIMARIOS
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