Navigation

Infantes | Lección 4: Guiar y proteger | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús

Infantes | Lección 4: Guiar y proteger | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús
Infantes | Lección 4: Guiar y proteger | 3er Trimestre | Año A | Vivos en Jesús

Lección 4 de Infantes - Año A Trimestre 3 - Vivos en Jesús

GUIAR Y PROTEGER

IDEA PRINCIPAL: Jesús es mi Dios que me protege.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
«Él ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas» (Salmo 91:11).
PALABRA DE LA SEMANA:
«Proteger» - Proteger significa mantener a alguien o algo a salvo del peligro. ¡Dios quiere mantenerte a salvo! Él encomienda a sus ángeles la especial tarea de protegerte todos los días.
REFERENCIA:
La lección de esta semana se basa en Lucas 2:22-38; Mateo 2:19-23 y en El Deseado de todas las gentes, cap. 6.


Domingo

La protección de Dios

Mientras veía al pequeño Jesús jugar, María no podía dejar de pensar en todo lo que había sucedido.
Nunca olvidaría al ángel que le había dicho que de ella nacería el Salvador prometido. Si cerraba los ojos, aún podía ver el rostro del ángel y su brillante resplandor.
Recordaba cómo le había crecido el vientre porque dentro estaba el bebé Jesús. Y también recordaba el largo y accidentado viaje en burro hasta Belén, así como la tristeza que habían sentido al no encontrar un buen lugar donde pasar la noche.
María sonrió al recordar el establo, que es un lugar para los animales. Y también al acordarse de lo que sintió al cargar al bebé Jesús por primera vez. ¡Jesús era el mejor regalo del mundo!
María pensó en los entusiasmados pastores que les hablaron de un coro de ángeles. También en la estrella que se movía para que los sabios la siguieran. ¡Habían pasado tantas cosas! María sabía que Dios había estado muy ocupado protegiendo a su pequeña familia en todos esos momentos.
¿Quién más había estado protegiendo a Jesús? Lean Salmo 91:11. ¡Esta promesa es también para ti! La próxima vez que tengas miedo o estés preocupado, puedes leer o repetir de memoria este versículo. Nunca olvides que los ángeles de Dios, grandes y fuertes, te protegen, así como protegieron al bebé Jesús.


Lunes

Un rey celoso

Con el ceño fruncido, el rey Herodes caminaba de un lado a otro por el salón del palacio. «¿¡Dónde estarán esos sabios!?», se preguntaba. Pensaba en el día en que los sabios habían llegado a Jerusalén. ¡Qué sorpresa había sido eso para él! Herodes los había invitado al palacio y ellos le habían preguntado: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?» (Mateo 2:2).
Incluso ahora, Herodes se enojaba al recordar esa pregunta. ¡Solo había un rey allí, ¡y ese era Herodes! ¿Cómo se atrevían a pensar que podía haber otro rey que no fuera Herodes? ¡No! ¡¡Ningún niño rey le iba a arrebatar jamás su trono!
Herodes sonrió maliciosamente al recordar cómo había engañado a los sabios. Ocultando su ira, les había dicho: «Busquen al niño con esmero. Cuando lo encuentren, vuelvan y díganme dónde está para que yo también vaya y lo adore» (Mateo 2:8).
En realidad, el rey Herodes no quería adorar a Jesús. ¡Era una trampa! Quería encontrar al niño rey para deshacerse de él. ¡Oh, no!
Pero habían pasado muchos días y los sabios no habían regresado para hablar con él. Por eso el rey Herodes fruncía el ceño. «¿¡Dónde estarán!?», seguía pensando. «Seguramente ya encontraron al niño rey».
¿Qué había pasado con los sabios? Lean Mateo 2:12.


Martes

Avisados por un sueño

Una noche, mientras María, José y el pequeño Jesús dormían profundamente bajo las cobijas, sucedió algo. José tuvo un sueño. En el sueño, un ángel le dijo: «¡Levántate! Huye a Egipto con el niño y su madre [...] porque Herodes buscará al niño para matarlo» (Mateo 2:13).
José se sentó en la cama. Miró alrededor, al cuarto a oscuras donde dormían María y el pequeño Jesús. Aquel no era un sueño cualquiera. No, era un mensaje de Dios. Dios estaba tratando de protegerlos. Quería mantenerlos a salvo del malvado rey Herodes.
José despertó a María. Con urgencia en la voz, le contó el sueño. Tan silenciosos como ratones, empacaron sus cosas. Luego tomaron en brazos a Jesús, que aún dormía, y se fueron a toda prisa. Debían alejarse del malvado rey Herodes.
¿Cómo sabrían cuándo era seguro regresar a casa? Lean Mateo 2:13.
¡Dios los cuidaría! No tenían que preocuparse, porque Dios y sus ángeles los protegerían durante el viaje. Él los mantendría a salvo en un nuevo país. Aun en medio de la noche, Dios estaba con ellos, porque Dios «nunca duerme ni se adormece» (Salmo 121:4).
Dato curioso
Las jirafas solo duermen unos cuatro minutos cada vez y apenas necesitan unas cuatro horas de sueño al día. ¡Qué poco! Tú necesitas dormir al menos diez horas cada noche.


Miércoles

¿Dónde está el bebé rey?

A toda velocidad, los soldados recorrían la ciudad de Belén a lomos de los caballos. Iban golpeando todas las puertas, buscando por todas partes. ¡El rey Herodes estaba furioso! Les había ordenado a sus soldados que encontraran al bebé rey. Los soldados registraron todas las casas, buscando a Jesús, que tendría «dos años o menos» (Mateo 2:16).
Pero Jesús ya no estaba en Belén. Estaba a salvo con sus padres, de camino al lejano Egipto. ¿No es asombroso que Dios supiera del malvado plan de Herodes incluso antes de que lo llevara a cabo? Eso es porque Dios conocía los pensamientos de Herodes. Dios lo ve y lo sabe todo.
Jesús no estaba solo en el viaje. Tenía a sus padres y a alguien aún más fuerte con él. ¿Quién más estaba allí? Lean Salmo 34:7.
Dios estaba haciendo todo lo necesario para salvar la vida de Jesús, de manera que, un día, Jesús pudiera crecer y salvarte a ti.


Jueves

¡De vuelta a casa!

«¡Levántate!», le dijo el ángel a José en un sueño. José, María y el pequeño Jesús llevaban mucho tiempo escondidos en Egipto, y Jesús había crecido bastante.
El ángel siguió hablando mientras José escuchaba atentamente. «Lleva al niño y a su madre de regreso a la tierra de Israel» (Mateo 2:20). ¡María, José y Jesús ya podían volver a casa!
El ángel le dijo a José que el rey Herodes había muerto. Ya no tendrían que esconderse más.
De nuevo empacaron sus cosas y las cargaron en el burro. Pero esta vez, todo era diferente. No tenían que huir a escondidas en medio de la noche. Esta vez podían viajar con seguridad durante el día, a plena luz del sol.
Por el camino, Dios le dio otro sueño a José. Dios los guiaría y los mantendría a salvo. En el sueño, Dios le dijo a José que regresara al lugar donde María y José habían vivido antes. ¿Dónde era eso? Lean Mateo 2:22-23.
Y eso fue exactamente lo que hicieron. María y José estaban muy agradecidos a Dios por guiarlos y protegerlos. Dios había enviado a sus ángeles para que los cuidaran dondequiera que fueran.
¡Dios siempre te cuidará a ti también! «Él ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas» (Salmo 91:11).


Viernes

Animales protectores

La llama no es el animal favorito de todo el mundo, pero puede convertirse en uno de tus nuevos favoritos, ¡porque la llama es muy especial!
Las llamas son primas de los camellos. También tienen el cuello largo, aunque no tienen joroba. Su pelaje suave y esponjoso las hace parecer un juguete de peluche con el que dormir. Y, la mayoría de las veces, las llamas son bastante dóciles y tranquilas. ¡A muchas incluso les gusta que las acaricien!
Pero no siempre son tan lindas y dóciles. ¿Sabes lo que hacen las llamas cuando se enojan entre ellas? Sacan la lengua. ¡Sí, eso es lo que hacen! Da risa, pero si una llama saca la lengua, está diciendo: «¡No me molestes! No estoy contenta contigo». ¡Tremendo!
Pero lo realmente genial de las llamas es cómo protegen a su rebaño. Su rebaño puede ser una manada de ovejas, cabras, ciervos o incluso gallinas. Cuando una llama decide que un animal forma parte de su familia, lo protege pase lo que pase. Entonces, si un zorro viene en busca de comida, ¡cuidado! Las cariñosas llamas emitirán un fuerte sonido de advertencia, correrán hacia el zorro, lo perseguirán, le darán patadas o le escupirán. Nunca dejan de vigilar y proteger a su rebaño. ¡Qué criaturas tan cuidadoras!
Dios nos ha adoptado en su familia y promete protegernos y mantenernos a salvo del peligro. Incluso envía a sus ángeles día y noche para que te cuiden y «te protejan por donde vayas» (Salmo 91:11).


Sábado

Un ángel sobre la carpa

«Mañana por la noche, cuando la señora White esté durmiendo, vamos a ir a derribar su carpa con ella adentro», susurró uno de los jóvenes con una sonrisa pícara. Los amigos estuvieron de acuerdo.
Se estaba celebrando una reunión campestre. Había llegado gente de todas partes para oír a la señora White predicar sobre Jesús y todos estaban emocionados. Todos, excepto un grupo de jóvenes alborotadores de un pueblo cercano. Pensaban que era más interesante lanzar piedras a las carpas y causar problemas.
Cuando los vigilantes del campamento descubrieron el plan de los jóvenes de derribar la tienda de la señora White, se preocuparon. Fueron a la comisaría de policía a pedir ayuda y un policía fue a vigilar la carpa de Elena White durante la noche. Así que, esa noche, el policía, alto y fuerte, estaba allí, delante de la carpa, dispuesto a mantener a salvo a la señora White.
Sin embargo, Elena no estaba nada preocupada por aquellos jóvenes alborotadores. Muchas veces en su vida, Dios había enviado a sus ángeles, grandes y fuertes para protegerla de la enfermedad y el peligro. Elena sabía que Dios siempre cuidaba de ella. Y Dios es mucho más grande y fuerte que una banda de jóvenes traviesos.
Esa noche, después de predicación, Elena regresó a su carpa y se acostó a dormir. Afuera, el policía comenzó su trabajo de vigilancia. Pero los alborotadores nunca aparecieron. A medianoche, el policía bostezó y miró a su alrededor. Todo estaba tranquilo y en silencio. Entonces vio algo. Miró atentamente la carpa de la señora White y abrió los ojos con sorpresa. Allí, sobre la carpa, brillaba un haz de luz. El policía se quedó mirando mientras la luz se convertía en un ángel resplandeciente.
De la impresión, se cayó para atrás. Luego se quedó unos minutos observando al ángel, que montaba guardia sobre la carpa de Elena White. Viendo que su trabajo había terminado, se puso de pie y se fue. La señora White no necesitaba su ayuda, pues un poderoso ángel de Dios la protegía.
¡Los ángeles de Dios también te protegen a ti! «Él ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas» (Salmo 91:11).
Historia adaptada de Angel Over Her Tent, de D. A. Delafield y G. Wheeler, © 1969 Review and Herald® Publishing Association. Usada con permiso.


LECCIONES DE INFANTES
📖 S1 S2 S3 S4 S5 S6
S7 S8 S9 S10 S11 S12 S13



📣 COMPARTE ESTE RECURSO

¿Te fue útil este material? Compártelo con tu grupos de WhatsApp de la Iglesia, JA, Escuela Sabática, padres u otros.

WhatsApp | Facebook | Telegram

✨ APOYA ESTE BLOG

Si este recurso ha sido de bendición para ti, considera apoyarnos:


Dios los bendiga!!!

Share

Post A Comment:

0 comments:

Escribe tu comentario.