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Infantes | Lección 13: El viaje de Jesús a Capernaúm | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús

Infantes | Lección 13: El viaje de Jesús a Capernaúm | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús
Infantes | Lección 13: El viaje de Jesús a Capernaúm | 3er Trimestre | Año A | Vivos en Jesús

Lección 13 de Infantes - Año A Trimestre 3 - Vivos en Jesús

EL VIAJE DE JESÚS A CAPERNAÚM

IDEA PRINCIPAL: Jesús es mi Dios. Él me cuida.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
«Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret y él anduvo haciendo el bien» (Hechos 10:38, NBV).
PALABRA DE LA SEMANA:
«Cuidar» - Cuidar es mostrar amabilidad y preocupación por alguien. Cuando cuidas a alguien, lo atiendes y lo ayudas. Cuidar es decir palabras amables, compartir un juguete o comida, usar las manos con delicadeza o ayudar a alguien con un problema. Podemos cuidar de muchas maneras, como lo hacía Jesús.
REFERENCIA:
La lección de esta semana se basa en Lucas 4:31-44; Marcos 1:21-39; y El Deseado de todas las gentes, caps. 24 y 26.


Domingo

No fue bienvenido en Nazaret

Era sábado y Jesús se había detenido en Nazaret para visitar a sus familiares y amigos. Nazaret era la ciudad donde él había crecido.
Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar de los rollos de las Sagradas Escrituras y le dijo a la gente que él era el Salvador prometido. Todos «estaban admirados de las cosas tan bellas que decía» (Lucas 4:22, DHH), pero no creyeron que él fuera el Salvador. Pensaban que no era más que el hijo de José.
Jesús sabía que ellos no creían realmente en sus palabras, y así se lo dijo. ¡Los fariseos se pusieron furiosos y la gente también se enojó! Tomaron a Jesús y lo echaron de la sinagoga. Luego lo empujaron por las calles para sacarlo de la ciudad; incluso querían arrojarlo por un precipicio.
Mientras la multitud arrastraba a Jesús por las calles, de pronto ocurrió algo asombroso. Los ángeles de Dios hicieron invisible a Jesús. Él «pasó por en medio de la multitud y siguió su camino» (Lucas 4:30) porque no podían verlo. ¡Fue un milagro! Dios rescató a Jesús de la multitud enfurecida.
Jesús amaba a la gente de Nazaret, pero si no querían escucharlo, él se iba a hacer el bien a otra parte. ¿Adónde fue Jesús? Lean Lucas 4:31.


Lunes

Un sábado en Capernaúm

La ciudad de Capernaúm era muy hermosa. Estaba situada a orillas del cristalino mar de Galilea. La rodeaban verdes campos, altas palmeras y flores de vivos colores. Capernaúm no solo era hermosa, sino que también era muy concurrida. Mucha gente vivía allí.
Un sábado, la ciudad parecía estar más concurrida de lo habitual. Se había difundido una emocionante noticia por toda la región: Capernaúm tenía un visitante especial. ¡Jesús había llegado a la ciudad!
La gente dejó lo que estaba haciendo y salió corriendo a la calle. Por el camino se iban deteniendo a contar a otros la buena noticia. ¡Jesús estaba hablando en la sinagoga! Las desesperadas multitudes se agolparon dentro del edificio. Se apretujaron para estar lo más cerca posible del sabio y maravilloso Maestro.
Jesús amaba el sábado y le encantaba leer las Sagradas Escrituras ese día. En ese hermoso sábado, en esa hermosa ciudad, «Jesús enseñaba en la sinagoga» (Lucas 4:31).
La multitud escuchaba con atención. Sus palabras les tocaban el corazón y los hacían pensar en las cosas celestiales. Cada palabra que Jesús decía, cada mirada suya, mostraba su gran amor y cuidado por la gente.
¿Qué más pensaba la gente de las palabras de Jesús? Lean Lucas 4:32.


Martes

La suegra de Simón está enferma

¡Qué sábado tan maravilloso! La gente de Capernaúm estaba feliz. Acababan de escuchar a Jesús decir palabras sabias y maravillosas en la sinagoga.
Era cierto que Dios había ungido a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, y que andaba haciendo el bien (ver Hechos 10:38).
Pero ahora el culto matutino había terminado y era hora de despedirse. Los niñitos iban saltando por las calles hacia sus casas. Los padres los seguían de cerca.
La familia de Simón Pedro vivía en Capernaúm, por eso Pedro invitó a Jesús a pasar la tarde en su hogar.
Después de un corto trayecto, Simón Pedro y Jesús llegaron a la casa. Pero al entrar, se dieron cuenta de que algo no andaba bien. No había saludos alegres ni sonrisas felices. La familia de Simón estaba de pie, con el ceño fruncido, susurrando palabras de preocupación. ¿Qué sucedía? Lean la primera parte de Lucas 4:38.
Cuando tienes fiebre, tu cuerpo se pone muy caliente porque está tratando de combatir una enfermedad. La familia de la suegra de Simón Pedro había tratado de bajarle la fiebre con paños húmedos y fríos. También le habían dado agua, pero nada funcionaba. La pobre mujer estaba en la cama, muy mal.
Jesús miró a la suegra de Simón Pedro, que estaba muy enferma. Se preocupó por ella y también por su familia, que estaba sufriendo. Jesús quería ayudarlos de verdad.


Miércoles

¡Ya está mejor!

La fiebre era demasiado alta. La suegra de Simón Pedro estaba en la cama, muy caliente y enferma. Su familia la miraba con preocupación hasta que alzó la vista hacia la bondadosa mirada de Jesús. Sí, ¡seguramente Jesús podía curarla! «Por favor, sánala» (Lucas 4:38), le pidieron.
¿Qué nos dice la Biblia que hagamos cuando tenemos preocupaciones o problemas? Lean 1 Pedro 5:7.
Jesús cruzó la habitación y se detuvo junto a la mujer enferma. Ella tenía los ojos cerrados y el cuerpo inmóvil. Jesús le tomó la mano con ternura. Con poder, le ordenó a la fiebre que se fuera.
Todos los que estaban en la habitación contuvieron la respiración y observaron. De repente, ella abrió los ojos, se incorporó y miró a su alrededor.
La suegra de Simón vio el hermoso rostro de Jesús, le sonrió y Jesús le devolvió la sonrisa. ¡Se sentía mucho mejor! Su cuerpo había recuperado la fuerza y la salud. ¡Qué milagro tan asombroso!
Ella estaba muy agradecida a Jesús. Después de muchas sonrisas y palabras de agradecimiento, fue a la cocina. Entonces se oyó el sonido de los vasos y las ollas. La suegra de Simón comenzó a servir comida y bebida a todos los presentes.
Jesús debió de sonreír cuando ella le entregó un plato de comida. ¡Qué manera tan bonita de dar las gracias a Jesús por su tierno cuidado y su milagro de sanación!


Jueves

Bendiciones tras la puesta del sol

En los hogares de Capernaúm, durante toda la tarde del sábado, se hablaba de una sola cosa: de Jesús. Recordaban entusiasmados sus palabras y sus asombrosos milagros de sanación.
Todos deseaban pedirle a Jesús que también sanara a sus familiares enfermos. Sabían que Jesús estaba en la casa de Simón Pedro, así que, «al ponerse el sol, la gente de toda la aldea llevó ante Jesús a sus parientes enfermos» (Lucas 4:40). Algunos llegaban arrastrándose, apoyados en un bastón; otros, que no podían caminar, eran llevados en camilla. Los niñitos enfermos iban en brazos de sus padres. Todos le hacían la misma petición: «Por favor, Jesús, ¿puedes ayudarnos y sanarnos?».
Al mirar a la multitud, Jesús vio su dolor y notó su angustia. Él se preocupaba por todos y cada uno de ellos como si fueran sus propios hijos.
La Biblia dice: «Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret y él anduvo haciendo el bien y sanando» (Hechos 10:38, NBV).
Hacer el bien es exactamente lo que Jesús hizo allí, en Capernaúm. Gritos de alegría llenaron las calles cuando Jesús comenzó a poner las manos sobre los enfermos y a sanarlos. ¿A cuántos sanó Jesús? Lean Lucas 4:40.
¡Qué noche tan ajetreada! Hora tras hora, seguía llegando gente para que Jesús los sanara. Finalmente, cuando ya casi amanecía, la última persona sanada se despidió y se fue a casa. Jesús suspiró de felicidad. Se sentía cansado, pero con el corazón lleno de gozo de ver tantas caras tristes volviendo a sonreír.


Viernes

Al amanecer

Durante toda la noche, gritos de gozo y alegres alabanzas habían resonado por las calles. Jesús había sanado a muchos enfermos en Capernaúm. Pero ahora, shhh... La ciudad volvía a dormir plácidamente.
En la casa de Simón, alguien se movió. Era Jesús. Se levantó de la cama y se puso las sandalias en silencio. Luego salió por la puerta y bajó por la calle. ¿Adónde iba Jesús? Lean Marcos 1:35.
A Jesús le encantaba pasar tiempo con Dios. Hablar con su Padre celestial y escucharlo le daba fuerzas y lo ayudaba. Siempre que podía, Jesús abandonaba las bulliciosas ciudades en busca de un lugar tranquilo y apacible en las montañas para orar.
Pronto, la gente de Capernaúm comenzó a despertarse dando bostezos y estirándose. Cuando Simón Pedro se despertó, se dio cuenta de que la cama de Jesús estaba vacía. «¿Adónde habrá ido Jesús?», se preguntó. Los discípulos y él comenzaron a buscar a su Maestro.
Finalmente lo encontraron orando en las montañas. «¡Todos te están buscando!», le dijeron (Marcos 1:37).
Jesús se alegró mucho de que la gente de Capernaúm quisiera estar con él de nuevo. Pero les dijo a los discípulos: «Debemos seguir adelante e ir a otras ciudades, y en ellas también predicaré porque para eso he venido» (Marcos 1:38).
La Biblia dice: «Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret y él anduvo haciendo el bien» (Hechos 10:38, NBV).
¡Jesús también necesitaba mostrar su bondad a otras personas en otros pueblos! Así que se pusieron en camino. Jesús continuó enseñando y sanando por toda la región.


Sábado

De los perros a Jesús

Christian y Maribel no sabían qué hacer. Los dos misioneros de Jesús acababan de llegar a Ecuador, pero no había más adventistas en la región. Y la gente no parecía interesada en aprender de Jesús. 

¿Cómo podían compartir el amor de Jesús con sus vecinos, si estos no estaban interesados?
Christian y Maribel pensaron y oraron. Entonces tuvieron una gran idea. Serían como Jesús: saldrían a buscar a personas que tuvieran alguna necesidad y las ayudarían. 

Christian y Maribel pronto descubrieron que, en su comunidad, había muchos perros. Esos perros estaban aburridos en casa todos los días porque sus dueños tenían que ir a trabajar. 

Christian y Maribel comenzaron a hacer nuevos amigos paseando a los perros cada semana. Pronto contaron con un equipo de misioneros que los ayudaban también. 

Los perros y sus dueños estaban muy agradecidos por sus nuevos amigos adventistas, tan cariñosos y serviciales. Algunos de los dueños de los perros incluso comenzaron a reunirse con sus nuevos amigos paseadores de perros en el parque. Con el tiempo, algunos comenzaron a pedir estudios bíblicos. Varias personas le entregaron el corazón a Jesús. 

Dios nos pide en Efesios 4:32 que seamos «amables unos con otros» y «de buen corazón». Hay muchas maneras creativas en las que podemos cuidar de los demás. 

Cuando te preocupas por los demás, ¡les estás mostrando cómo es el gran amor de Jesús! Quién sabe, quizá con un pequeño gesto de bondad podrías ayudar a alguien a seguir a Jesús, para que Jesús se convierta también en su mejor amigo.


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