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Primarios | Lección 5: En Nazaret | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús

Primarios | Lección 5: En Nazaret | 3er Trimestre 2026 | Año A | Vivos en Jesús
Primarios | Lección 5: En Nazaret | 3er Trimestre | Año A | Vivos en Jesús

Lección 5 de Primarios - Año A Trimestre 3 - Vivos en Jesús

EN NAZARETH

JESÚS ES MI EJEMPLO MIENTRAS CREZCO.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
«Crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria ahora y para siempre! Amén» (2 Pedro 3:18).
PALABRA DE LA SEMANA:
MADUREZ: Madurar es crecer para convertirse en una persona responsable y plenamente desarrollada. Las personas crecen hasta alcanzar la madurez física, así como la madurez en su forma de pensar, sentir, hablar y comportarse. Algunos maduran más rápido que otros. También podemos decir que algunos niños son maduros para su edad.
REFERENCIA:
La lección de esta semana se basa en Lucas 2:41-52; El Deseado de todas las gentes, caps. 7-9; el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 689-696. Lectura adicional: Las bellas historias de la Biblia, t. 7, pp. 63-90.


Domingo

DIGNO DE UN REY

Una suave brisa soplaba sobre las verdes colinas que rodeaban Nazaret. Las ovejas balaban suavemente bajo la sombra de los arbolitos. Los pájaros cantaban con alegría en las ramas de los árboles. Alejada de los caminos principales y rodeada de colinas, Nazaret era un lugar tranquilo y apacible en el que Jesús y su familia podían sentirse en casa. A medida que Jesús crecía, Dios lo mantuvo cerca de su familia y de la naturaleza. 

Al igual que donde nació, la casa de Jesús y su pueblo eran lugares humildes. Los arqueólogos han descubierto que, en aquella época, el pueblito de Nazaret estaba formado por un grupo de casas. Cada casa era muy sencilla: unas pocas habitaciones pequeñas alrededor de un patio interior, con un pozo de almacenamiento. Años después, cuando Felipe le dijo a su amigo Natanael que había encontrado al Mesías, Jesús de Nazaret, ¿qué preguntó Natanael sobre ese lugar? Lee Juan 1:46. ¡Sí, podía! 

Jesús caminaba con María y José por las colinas cercanas a su hogar. Su mente era como una esponja; absorbía todo lo que lo rodeaba. Las aves, las flores silvestres, los patrones de las nubes y los árboles altísimos le enseñaban sobre Dios Padre. A María le encantaba estimular su mente brillante y ayudarlo a aprender todo tipo de cosas nuevas. Sin duda, María y José también oraban por él. 

Bajo el cuidado del Dios de amor, Jesús creció, se hizo más fuerte, más sabio, más cercano y amigo de Dios. La Biblia dice en Lucas 2:52: «Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en el favor de Dios y de toda la gente». 

De niño, Jesús aprendió los caminos de Dios a través de la naturaleza y de su familia. La gente lo quería mucho porque era amable, paciente, generoso, sabio y maduro para su edad. ¡Qué ejemplo tan maravilloso para nosotros!


Lunes

CRECER Y APRENDER

Antes de que María y José lo advirtieran, su niñito comenzó a crecer, a hacerse más alto y más maduro. ¡Cumplió cinco años! El cumpleaños de Jesús probablemente fue muy diferente al tuyo, pero también fue muy especial. Cuando era jovencito, Jesús comenzó a adorar en la sinagoga (la iglesia) los sábados. Jesús aprendía de los cantos, las oraciones y las lecturas de los rollos de la Biblia en la sinagoga. Pero, sobre todo, le gustaba mucho adorar a su Padre Dios allí. 

Jesús no iba a la escuela. Su mamá le enseñaba a leer y a estudiar las Escrituras en su humilde hogar. Las palabras salían de los labios de su madre y de los rollos de la Biblia, pero en realidad eran palabras de Dios. Dios era su maestro. 

¡Qué buen estudiante era Jesús! Aprendió tan bien de Dios y de su mamá que, cuando creció, la gente se maravillaba de su conocimiento. ¿Qué decían? Lee Juan 7:14-15. 

Ya de mayor, cuando Jesús le enseñaba a la gente, no solo compartía el conocimiento de los rollos de la Biblia. Se había vuelto sabio al madurar durante su infancia, por lo que podía enseñarles cómo usar el conocimiento para el bien práctico. 

Jesús nos invita a dejar que él también sea nuestro maestro. ¿Qué tipo de maestro es Jesús? Lee Mateo 11:29-30. 

Jesús fue un estudiante dócil pero trabajador mientras crecía y maduraba. Él se acuerda de cómo es aprender en nuestro mundo, por lo que es el maestro perfecto. ¿Por qué no confiar en él para que te enseñe a ser más como él? 

A medida que Jesús crecía y maduraba, le agradaba adorar a Dios el sábado, aprender cosas nuevas de sus padres y de los rollos de la Biblia, y compartir sabiamente lo que aprendía con los demás. Podemos pedirle a Dios que nos ayude a seguir su ejemplo.


Martes

LA AVENTURA DE LA PASCUA

Lavar los platos, hacer las camas, barrer el piso del taller de carpintería de José... Jesús veía lo que había que hacer y lo hacía. María y José sonreían al ver cómo su hijo se convertía en un trabajador dispuesto y feliz. 

Estas hermosas cualidades de carácter hacían que fuera un placer tener a Jesús en casa y en las calles de Nazaret. Siempre pensando en los demás, Jesús probablemente se apresuraba a ayudarlos, a compartir y a difundir su amor por Dios a través de palabras y cantos. «Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en el favor de Dios y de toda la gente» (Lucas 2:52). Este niñito era una gran bendición. 

Esos felices años de la infancia pasaron rápidamente, y Jesús pronto cumplió doce años. Esto trajo una gran emoción. ¿Por qué? LEE LUCAS 2:41-42. 

Jesús había esperado este día durante años. Le brillaban los ojos cuando comenzó el viaje con todos los demás viajeros hebreos. Se agolpaban en los polvorientos caminos mientras cantaban y charlaban de camino a las celebraciones de la Pascua en Jerusalén. 

Después de varios días de viaje, Jesús vio el templo. Se alzaba en lo alto del horizonte de la ciudad, con sus muros de piedra blanca que brillaban bajo el sol. ¡Este era el edificio del que tanto había oído hablar! Cuando llegó a las puertas del templo, sin duda siguió con reverencia las instrucciones del Salmo 100:4: «Entren por sus puertas con acción de gracias; vayan a sus atrios con alabanza. Denle gracias y alaben su nombre». 

Jesús estaba ansioso por aprender todo lo que pudiera en este viaje, y el templo era un buen lugar para comenzar. 

Nuestro Dios de amor vivía en el joven corazón de Jesús. Ya fuera barriendo el suelo, ayudando a los vecinos, en un largo viaje o entrando en los atrios del templo, Jesús estaba alegre y disfrutaba alabar a Dios. Cuando nos centramos en invitar a Jesús a entrar en nuestro corazón y en conocerlo mejor, queremos parecernos más a él. Jesús puede ayudarnos a ser más dispuestos, amorosos, fieles y alegres.


Miércoles

LES ENSEÑABA A LOS MAESTROS

Las campanas en la parte inferior de la túnica blanca del sumo sacerdote tintineaban suavemente mientras caminaba hacia el lugar santo. Jesús observaba a los sacerdotes en el patio, cumpliendo con sus deberes, y vio al cordero pascual sangrando en el altar. Cuanto más observaba Jesús, más claramente veía que estas cosas eran símbolos de lo que le sucedería a él. Había venido a esta tierra para ser el cordero y morir algún día. Estos pensamientos sublimes hicieron que guardara silencio. 

El Hijo de Dios, el Creador de las estrellas centelleantes y de nuestro maravilloso mundo, es todopoderoso y lo sabe todo. Aunque nos cuesta entenderlo, él siempre ha existido junto a Dios el Padre en el cielo. Pero en un hermoso acto de generosidad, Dios el Hijo lo dejó todo atrás. Ahora estaba aquí como un niño humano llamado Jesús, sentado en el templo, observando, pensando y aprendiendo cosas sobre sí mismo y su futura obra en la tierra. 

En una sala lateral del templo, los rabinos (maestros religiosos) enseñaban a sus alumnos. Jesús se sentó a sus pies a escuchar con atención. Como hacía preguntas profundas sobre la Palabra de Dios, los rabinos le preguntaron a él y quedaron «asombrados de su entendimiento y de sus respuestas» (Lucas 2:47), porque entendía las promesas de Dios sobre el Mesías mejor que ellos. Sus corazones se conmovieron. 

Más tarde, cuando Jesús era ya adulto, intentó enseñar de nuevo a los líderes judíos. Lamentablemente, muchos no quisieron escuchar las verdades que Jesús compartía. ¿Qué dijo Jesús que les sucedería a aquellos que quieren aprender acerca de la bondad de Dios? LEE MATEO 5:6. 

A Jesús todavía le encanta enseñarte y llenarte de la bondad de Dios. Él dice: «Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo ahora que han probado la bondad del Señor» (1 Pedro 2:2-3).


Jueves

PERDIDO Y ENCONTRADO

Las celebraciones de la Pascua habían terminado. Multitudes de viajeros se dirigieron a los caminos polvorientos para regresar a sus hogares. Los amigos de toda la vida charlaban animadamente. Familiares lejanos caminaban del brazo, ansiosos por ponerse al día con las novedades, mientras los niños corrían y jugaban juntos por el camino. La multitud del pueblo de Dios era como una gran familia, pero Jesús no estaba con ellos. Se había quedado en la casa de su Padre Dios, deseoso de seguir hablando con los rabinos y aprendiendo de las Escrituras. 

Mientras montaban campamento esa noche, María y José se dieron cuenta de que Jesús había desaparecido. Lo llamaron y lo buscaron, pero no lo encontraron por ninguna parte ni nadie lo había visto. ¡El miedo se apoderó de su corazón! Se preocuparon: «¿Alguien tenía planes malvados para él, como Herodes?». Se apresuraron a regresar a Jerusalén para buscarlo. Finalmente, tres días después de haberlo visto por última vez, María y José oyeron la dulce voz de Jesús al entrar en los pórticos del templo. 

María corrió hacia él. ¿Qué le dijo? LEE LUCAS 2:48. 

Jesús respondió respetuosamente: «¿Por qué tuvieron que buscarme? [...] ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?» (Lucas 2:49). Mientras Jesús decía esto, señaló hacia arriba para ayudarlos a comprender. Jesús estaba diciéndoles a sus papás con delicadeza que él también entendía que era el Hijo de Dios y que sabía para qué había venido al mundo. 

María y José se quedaron perplejos; no lo entendían. Pero Jesús sí lo entendía, y nunca perdería de vista por qué Dios lo había enviado. 

Luego, Jesús regresó a Nazaret con los padres que Dios había elegido para él, y «vivió en obediencia» (Lucas 2:51), porque los amaba mucho. ¿Cuál de los mandamientos de Dios siguió Jesús? LEE ÉXODO 20:12. ¡Qué hermoso ejemplo es Jesús para nosotros!


Viernes

EL HIJO DEL CARPINTERO

Rasrrás, rasrrás y rasrrás. Las manos de Jesús empujaban y jalaban el serrucho mientras alegremente fabricaba muebles junto a José en el pequeño taller de carpintería de Nazaret. Mientras trabajaba, Jesús era el ejemplo perfecto de Colosenses 3:23: «Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente». 

Jesús siempre sirvió al Señor con alegría, no solo cuando martillaba y serraba. Sabemos que Jesús es amor (1 Juan 4:8). Eso significa que se daba cuenta cuando otros tenían hambre y compartía su comida. Si otros se sentían solos, Jesús compartía su tiempo con ellos. Cuando otros eran tratados con dureza, Jesús compartía palabras amables. Su forma de ser apacible y desinteresada atraía a algunos hacia él, pero su constante amabilidad y bondad irritaban a otros. 

A menudo, a las personas que se portan mal no les gusta que otros no quieran unirse a ellas. Eso hace que sus malas decisiones destaquen. Jesús tuvo que soportar que se burlaran de él, que se rieran de él o lo evitaran, debido a sus buenas decisiones. Sin duda, él respondía con palabras amables. 

Los otros niños podían ver que Jesús estudiaba las Escrituras y obedecía lo que leía. Jesús siempre usó la Biblia como referencia para obtener todas las respuestas y la ayuda de Dios. LEE SALMO 119:1-3, un pasaje que él compartió cuando era adulto. 

Jesús sabía que durante su misión en la tierra, debía mostrar cómo es Dios, incluso cuando era difícil. ¡Qué valioso es su ejemplo! Colosenses 2:3 afirma: «En él [Jesús] están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento».


Especial de Sábado

ESTUDIO BÍBLICO GUIADO PARA NIÑOS

Haz esto con un adulto: 

  1. Ora para que Dios te ayude a comprender lo que lees. 
  2. Lee el siguiente pasaje de la Biblia en voz alta. 
  3. Subraya las ideas que te llamen la atención. 
  4. Escribe o dibuja lo que estas ideas te dicen de Dios o de ti mismo. 
  5. Piensa: ¿Con quién podrías compartir estas ideas hoy? 
  6. Ora a Jesús y cuéntale algo que te gustaría compartirle de lo que has leído. 

SALMO 139 

¹Oh Señor, has examinado mi corazón
Y sabes todo acerca de mí.
²Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;
Conoces mis pensamientos, aun cuando me encuentro lejos.
³Me ves cuando viajo
Y cuando descanso en casa.
Sabes todo lo que hago.
⁴Sabes lo que voy a decir
Incluso antes de que lo diga, Señor.
⁵Vas delante y detrás de mí.
Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
⁶Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí;
¡Es tan elevado que no puedo entenderlo! [...] 

¹³Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo
Y me entretejiste en el vientre de mi madre.
¹⁴¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!
Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
¹⁵Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto,
Mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz,
¹⁶Me viste antes de que naciera.
Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro.
Cada momento fue diseñado
Antes de que un solo día pasara.
¹⁷Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios.
¡No se pueden enumerar!
¹⁸Ni siquiera puedo contarlos;
¡Suman más que los granos de la arena!
Y cuando despierto,
¡Todavía estás conmigo!


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