Lección 12 de Primarios
¿OYES TÚ LO QUE OIGO YO?
¿Has ido a acampar y dormido al aire libre bajo las estrellas? ¿Te gustaría hacer lo mismo con frecuencia sin importarte si hay buen o mal tiempo?
Algunos personajes de nuestra historia vivían al aire libre la mayor parte del tiempo. ¿Qué hacían ahí? Veámoslo.
Lucas 2:1-14; El Deseado de todas las gentes, pp. 29-33.
“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad” (Lucas 2:14).
Adoro a Dios cuando escucho las buenas nuevas acerca de Jesús.
Una vez más se cumplieron las promesas de Dios. El niño Jesús nació tal como lo había predicho la Palabra de Dios. “De ti, Belén, [...] saldrá el que gobernará a Israel” había escrito el profeta Miqueas 700 años antes (Miqueas 5:2). Y en ese lugar estaban María y José cuando Jesús nació.
Debido a que muchos otros también habían viajado a Belén, todas las posadas y los hoteles estaban llenos. Por eso Jesús tuvo que nacer en un establo. María lo envolvió en pañales y lo puso en un pesebre con paja como colchón. Ese era un lugar extraño para el nacimiento del Rey del universo.
Los ángeles observaban a la pequeña familia. Y por orden de Dios, uno de ellos fue en la oscuridad de la noche a proclamar las buenas noticias.
En una colina cercana algunos pastores cuidaban las ovejas. Una de las cosas más difíciles del trabajo de los pastores era permanecer en los campos al aire libre durante toda la noche. Podían venir lobos u osos y esparcir a las ovejas. Por eso los pastores permanecían despiertos. Debían estar listos para alejar a las fieras. Era una tremenda responsabilidad.
Mientras cuidaban los rebaños, comentaban acerca de las profecías antiguas. Se preguntaban cuándo sucederían los acontecimientos predichos. Pensaban que podría ser en cualquier momento.
De pronto todos vieron al mismo tiempo a un ser luminoso. Era un ángel que se les había aparecido. Era tan brillante que no podían mirarlo directamente. El lugar donde se encontraban estaba rodeado por un círculo de luz llamado “gloria del Señor”. La luz deslumbrante estaba en el pasto, en las ovejas, en todo lo que los rodeaba. Los pastores estaban muy asustados. Eso era más aterrador que pelear con todos los osos.
El ángel comenzó a hablar. “Pero el ángel les dijo: ‘No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre’” (Lucas 2: 10-12).
A continuación apareció en el cielo un gran coro de ángeles. Alabaron a Dios y entonaron un hermoso canto que debió haber resonado por todas las colinas. También cantaron una promesa de paz para todos los que honraran a Dios.
“¡Gloria a Dios en las alturas! y en la tierra paz, a los que gozan de su buena voluntad” (Lucas 2:14).
Después de esto la luz desapareció repentinamente. Ya no quedaba ningún ángel y ellos no querían quedarse con las ovejas. Habían escuchado noticias maravillosas y emocionantes. Los ángeles les habían dicho dónde podían encontrar al bebé. ¡Tenían que ir ahora mismo!
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Dios les bendiga!!!
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